Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
25.06.89
Rezsö Nyers, ministro de Estado, fue nombrado ayer nuevo
presidente del partido comunista húngaro (POSH) en un pleno extraordinario del comité
central que supuso una rotunda victoria del sector reformista y un nuevo revés
para el secretario general, Karoly Grosz. Éste no dimitió, como se auguraba en
Budapest antes de la reunión, pero su cargo queda prácticamente desposeído de
poder con la creación de un Presidium de cuatro miembros, encabezado por Nyers,
que dirigirá el partido hasta el congreso que se inaugurará el 7 de octubre
próximo.
Grosz mantiene la secretaría general y forma parte del
Presidium, pero se encuentra solo en el mismo frente a tres reformistas: el
presidente Nyers; el ministro de Estado Imre Pozsgay, y el primer ministro,
Miklos Nemeth. El ala reformista que éstos lideran ha optado por mantener a
Grosz hasta el congreso, pero en una posición en la que su influencia en la dirección
del partido queda recortada dramáticamente. El Comité Central nombró, además,
nuevos secretarios. Responsable de organización será Jenö Kovacs, y responsable
de ideología y Prensa, Janos Barabas. Por otra parte, amplió el buró político,
que hasta ahora contaba con nueve miembros, a 25. La creación del Presidium
refuerza el poder del grupo gubernamental en el seno del partido y da mayor
poder ejecutivo para los cambios internos del partido a los reformistas, cuyo
objetivo es hacer del congreso el acto de conversión del POSH en un partido
socialdemócrata.
Socialdemócrata
Nyers, padre de la reforma económica húngara y autodeclarado
socialdemócrata, ocupa la vacante dejada por la dimisión del anciano líder
Janos Kadar. Es uno de los dirigentes más populares de Hungría. Fue él quien
comenzó, en 1968, la reforma económica. Por presiones de la URSS, fue marginado
del poder en 1974, hasta su vuelta a la dirección. El Comité Central del partido
comunista prolongó hasta muy entrada la tarde un durísimo debate, iniciado el
viernes y previsto en principio para un solo día, sobre las reformas políticas
y los cambios internos del partido para afrontar el año próximo las primeras
elecciones generales libres desde la Segunda Guerra Mundial. Emil Kimmel,
portavoz del partido, calificó de "apasionados" los debates en el
pleno. Todo indica que se produjeron violentos enfrentamientos verbales.
La posición política de Karoly Grosz se ha deteriorado tanto
en los últimos meses que su cese se daba por seguro a más tardar en el congreso
del partido. Grosz ha sido objeto de duros ataques por parte de compañeros
suyos en la cúpula. Nyers; Pozsgay; el ministro de Asuntos Exteriores, Gyula
Horn; el presidente del Parlamento, Matyas Szürös, y el primer ministro, Miklos
Nemeth, los principales líderes del ala reformista radical, han lanzado así ya
la ofensiva para acabar con la dirección de Grosz, que, si bien inició la
aceleración de las reformas, se ha visto superado por las mismas.
Szürös manifestó antes de la reunión que el partido sólo
podrá hacer su aportación a la unidad nacional en esta situación de crisis si
cuenta con "políticos destacados, populares e inteligentes del ala
reformista". Estas declaraciones son la más dura descalificación hecha en
público por un alto mandatario del partido y el Estado contra Grosz, al que no
citó, pero al que se refería sin duda.
Al acceder a la presidencia del partido, Nyers culmina
espectacularmente el regreso a la dirección política de un dirigente purgado
hace 15 años, un hecho impensable hace tan solo un año. Entró en el buró
político hace tan sólo 13 meses, cuando Kadar fue relevado por Grosz en la
jefatura del partido.
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