Por HERMANN
TERTSCH / FÉLIX MONTEIRA
El País, Bonn /
Bruselas, 05.07.89
Un avión de combate soviético Mig 23 sobrevoló ayer, sin
piloto y sin armamento, tres países de la OTAN, para ir a estrellarse
finalmente contra una casa en la localidad belga de Kooigem y causar la muerte
a una persona. Más de 550 kilómetros por el espacio aéreo de la Alianza
Atlántica recorrió el avión de combate soviético, sobre numerosas zonas
habitadas en la RFA, la ciudad holandesa de Eindhoven y las belgas de Amberes y
Gante, para caer pocos kilómetros antes de la frontera francesa.
El Ministerio de Defensa de la República Federal de Alemania
expresó ayer en Bonn su convicción de que el piloto "no se ha apeado"
sobre territorio de la RFA. Inicialmente, un portavoz oficial soviético dijo
ayer en Moscú que el origen del avión "no estaba claro" pero, a
última hora de la tarde, fuentes del Gobierno belga dijeron que las autoridades
soviéticas les habían informado de que el avión procedía de unas maniobras que
se llevan a cabo en el suroeste de Polonia y que el piloto, de nacionalidad
soviética saltó en paracaídas "por razones técnicas". Un militar belga
dijo anoche en televisión que, después de estrellarse el avión se produjeron
varias explosiones del armamento militar convencional que llevaba el aparato.
El mismo portavoz añadió que, desde un primer momento, los expertos de la OTAN
que siguieron el Mig soviético sabían que no llevaba a bordo armamento nuclear
y que, en el supuesto de que lo hubiera llevado, se habría derribado el
aparato, cuando volaba a 12.000 metros de altura, aún a riesgo de contaminación
nuclear.
El Mig-23 hizo todo su largo vuelo por Occidente -desde la
frontera interalemana que cruzó a las 9.42 hora local, hasta que cayó a las
10.37 por falta de combustible cerca de la frontera franco-belga-, sin
tripulante alguno, según pudieron comprobar con sorpresa los pilotos de dos
F-15 norteamericanos de la base de la OTAN en Soesterberg, cerca de Utrech,
que habían acudido a interceptarlo tras dar la alarma un puesto de control
antiaéreo de la Alianza en el estado federado alemán de Baja Sajonia.
Evitar zonas urbanas
Según fuentes militares occidentales, que establecieron
inmediatamente contacto con las autoridades soviéticas, el avión procedía de
una base cercana a Szczecin (Polonia). Nada se sabía ayer aún sobre la suerte
del piloto, ni los motivos concretos que lo indujeron a abandonar el aparato. No
obstante, la altura de vuelo al cruzar la frontera entre los bloques, unos
12.000 metros, hace pensar a los expertos militares de la RFA que el piloto
saltó del avión antes de cruzar a Occidente ya que un intento de deserción lo
habría realizado a poca altura para evitar los radares propios y occidentales.
En ningún momento se consideró la posibilidad de una acción
hostil, según un portavoz de las fuerzas aéreas aliadas en la RFA.
Procedente del Este, el Mig-23 cruzó la frontera
interalemana cerca de Dannenberg en el norte de Baja Sajonia.
Según informó ayer el teniente coronel Rainer Otte, portavoz
del Cuartel General de la 2ª Flota Aérea Táctica Aliada, con sede en
Moenchengladbach, el aparato fue captado de inmediato por los radar de la OTAN
en este Estado federado. El mando aéreo ordenó el despegue de dos cazas norteamericanos
F-15 de la base holandesa de Soesterberg.
Estos pilotos localizaron el avión soviético cuando
sobrevolaba el Estado de Renania-Westfalia hacia Occidente. Cuando estaban a su
altura, los pilotos norteamericanos comprobaron que el aparato soviético
llevaba abierta y vacía la cabina del piloto.
Los cazas norteamericanos acompañaron al avión en su vuelo
hacia Occidente hasta que consumió todo su combutible, perdió lentamente altura
y cayó finalmente en una granja agrícola de la localidad belga de Kooigem,
cerca de la frontera con Francia, causando la muerte a un joven de 19 años, Wim
Delaere, que se hallaba en la casa que rozó el aparato en su caída.
No intervención
Los F-15 que lo escoltaban no intervinieron, ya que los
pilotos tenían orden de evitar "por todos los medios", según el
portavoz de las fuerzas aéreas aliadas, que cayera en una zona poblada.
Estos medios incluían el uso de las armas. Según las mismas
fuentes, los pilotos siguieron al Mig con la esperanza de que éste pudiera
llegar hasta el mar. Abatir el avión a tanta altura implicaba "gravísimos
riesgos" según estas fuentes ya que era imprevisible donde caerían los
restos.
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