Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
09.10.91
GUERRA EN LOS BALCANES
Los campesinos hacían ayer cola frente a los ayuntamientos
de Vukovina y Lekenik, cerca de la ciudad de Sisak, en la región de Banija.
Muchos hombres, bien entrados en los cincuenta, esperaban pacientemente a
recoger las botas, el pantalón de campaña y una chaqueta impermeable con las
iniciales de la HNG, la Guardia Nacional croata. Los más afortunados recibían
allí mismo un fusil de asalto. Y quienes ofrecían mayor experiencia con armas
de fuego, un Kaláshnikov o un fusil de precisión de francotirador. Varios
camiones cargados con armas llegaron ayer por la mañana directamente de
Samobor, donde las fuerzas croatas capturaron el lunes varios miles de fusiles
de asalto y mucha munición, muy necesaria para reforzar el frente de la Banija.
Este frente está cada vez más cerca de las casas de estos
campesinos. Muchos de ellos albergan en ellas desde hace días a familiares
llegados de localidades un poco más al sur, como Petrinja, Sunja o Pokupsko,
asaltadas y destruidas por el Ejército federal y la guerrilla serbia.
Algunos observadores extranjeros se extrañaban ayer por la
masiva llegada de hombres entre 18 y 60 años de edad dispuestos a enrolarse
para combatir en condiciones de extrema inferioridad a los federales y a la
guerrilla serbia. "Quien no lo entienda es porque nunca ha visto su país
invadido por fuerzas extranjeras", decía Nobilo, un asesor del presidente
de Croacia, Franjo Tudjman.
El croata Stipe Mesic, presidente de la jefatura
colectiva del Estado de Yugoslavia, pidió ayer en Estrasburgo que el Consejo de
Seguridad de la ONU establezca zonas tampón entre Serbia, Bosnia y Croacia para
permitir a los observadores europeos determinar quién es el agresor. Mesic se
lamentó ayer ante el Parlamento Europeo de ser el presidente "de una
nación que no existe".
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