Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
28.08.90
El asalto, saqueo e incendio, el domingo, de la sede central
del partido socialista (PSB, ex comunista) en Sofía ha situado a Bulgaria al
borde del "desorden, el caos y la guerra civil", según un llamamiento
a la calma emitido por el jefe del Estado y líder de la oposición, Jelo Jelev.
"Esto no es luchar por la democracia, sino un acto sin sentido que empuja
al país hacia una dictadura militar", declaró en una alocución por radio.
Fue el mayor estallido de violencia desde la caída del
dictador Todor Yivkov, en noviembre. La oposición sospecha que fue provocado
por instigadores a un golpe militar. La policía fue puesta en estado de alerta
en todo el país. Miembros de la oposición, llegaron a comparar la violentísima
acción con el incendio del Reichstag en 1933, sugiriendo que eran los
socialistas quienes habían quemado su propia sede para propiciar un golpe
contra la oposición. El caso ofrece numerosos paralelismos con asaltos a sedes
oficiales en Rumanía provocados, según se reveló después, por agentes del
poder. Miles de manifestantes que se habían concentrado el domingo en el centro
de la capital para protestar contra la pervivencia del aparato del antiguo
régimen bajo las siglas del PSB y el mantenimiento de los símbolos comunistas
asaltaron la sede el domingo, saquearon sus oficinas y prendieron fuego al
inmenso edificio de puro estilo estalinista.
Más de 15.000 personas participaron en el asalto al grito de
"que ardan los comunistas" en una acción que muchos dirigentes de la
oposición suponen dirigida por agentes provocadores del antiguo régimen que
buscan una escalada de la tensión para justificar un golpe militar contra el
proceso democratizador. La policía no intervino hasta que la mayor parte de los
asaltantes había abandonado el edificio ya en llamas.
El viernes había comenzado en Sofía una operación de
limpieza de todos los símbolos comunistas que se mantienen en los edificios
oficiales.
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