Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Sofía
El País Martes,
27.11.90
Decenas de miles de trabajadores búlgaros comenzaron ayer
una huelga indefinida, respondiendo a la convocatoria del sindicato de la
oposición Podkrepa para exigir la dimisión del Gobierno monocolor del ex
comunista Partido Socialista (PSB), dirigido por el primer ministro Andrei
Lukanov. La jornada de movilizaciones de ayer es el mayor desafío al régimen
desde el relevo del dictador Todor Yivkov en noviembre de 1989.
La huelga supone el comienzo del anunciado pulso definitivo
por el poder entre las autoridades y la oposición, rotas sus relaciones tras
abandonar la oposición el Parlamento el pasado viernes. "Esta es nuestra
última tentativa de encauzar la ira popular", manifestó en Sofía ante
millares de seguidores un miembro de los comités de huelga creados en todo el
país. El Gobierno ha amenazado con utilizar todos sus medios para evitar
"el caos y la anarquía" que, según asegura, quiere imponer la
oposición de la Unión de Fuerzas Democráticas (UFD). No obstante, a primera
horas de la noche de ayer no había información sobre la intervención de las
fuerzas policiales en ningún punto del país.
Fuentes cercanas al PSB manifestaron ayer a EL PAÍS que la
situación amenaza con escapar al control de todas las fuerzas políticas. Los
sectores del poder más comprometidos con el pasado son presa del pánico y
podrían buscar cualquier salida desesperada a "la alternativa que les da
la oposición y sus seguidores en la calle, que no es otra que mantenerse a toda
costa en el poder o ir a parar a la cárcel".
Manifestación
En Sofía se produjeron situaciones de tensión cuando miles
de manifestantes bloquearon las salidas de la sede del consejo de ministros,
acusando en coros y con intensos silbidos al Gobierno reunido en el interior de
ser "asesinos" y "mafiosos". Fuerzas antidisturbios de la
milicia mantenían acordonado el edificio, contiguo a la sede del PSB incendiada
por manifestantes en agosto pasado.
Aunque el eco de la convocatoria de huelga fuera de Sofía
fue irregular y las noticias sobre adhesiones al paro contradictorias, a lo
largo del día fueron uniéndose a la protesta fábricas de las principales
ciudades. En Sofía se unieron a la huelga parte de los transportes públicos, la
enseñanza, hospitales, la televisión y numerosas factorías del extrarradio.
Ante más de 50.000 seguidores reunidos en el centro de
Sofía, los dirigentes del sindicato Podkrepa y de la Unión de Fuerzas
Democráticas reiteraron que la huelga sólo concluirá con la caída de Lukanov.
Durante todo el día de ayer, manifestaciones de la oposición
recorrieron la ciudad coreando lemas como "El PSB es la mafia" y
"No volveremos a trabajar para los rojos". Escolares de Sofía
desfilaron por la ciudad entre cánticos de "no volveremos a estudiar para
los rojos" y "Ya se van los comunistas".
Varios pozos mineros se unieron a la huelga, así como
grandes complejos industriales de Burgas y Varna. No obstante, Podkrepa no
logró paralizar totalmente los transportes públicos en Sofía, debido a la
decisión de los sindicatos oficiales de no unirse al paro.
Esta decisión podría ser revisada por parte de algunos
sectores de este sindicato, antes una organización dependiente del partido y
que hoy se autocalifica de independiente. Un representante de este sindicato
declaró ayer ante miles de seguidores de Podkrepa que los objetivos de su
organización y de Podkrepa son los mismos.
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