Por HERMANN
TERTSCH / PIOTR ADAMSKI
El País, Varsovia,
09.12.90
Polonia elegirá hoy a su nuevo presidente, por vez primera
en la historia, en un sufragio directo, general y democrático. Lech Walesa,
líder de Solidaridadd, es el claro favorito de la segunda vuelta tras haber
sacado ya la mayoría relativa en la primera ronda, el 25 de noviembre. Según
los últimos sondeos, dispone de una ventaja de 60 puntos sobre el caballo negro
del torneo presidencial y gran sorpresa política, Stanislaw Tyminski.
La elección de hoy pone fin a la primera fase de la
transición polaca, cuyo balance positivo en términos políticos y
macroecónomicos fue duramente cuestionado por los polacos en la primera ronda
de las presidenciales, en la que quedó desbancado el primer ministro Tadeusz
Mazowiecki. Éste resultó derrotado no sólo por su ex amigo y aliado Lech
Walesa, sino también por el vendedor de sueños Stanislaw Tymisnki, un
empresario polaco-peruano-canadiense de oscuro pasado que cosechó el 23% de los
votos con sus ataques masivos a toda la clase política y promesas de
prosperidad y éxito fácil. La gran pregunta a la que tendrá que dar respuesta el
ganador de la contienda será cómo dominar la oleada de populismo, pasiones y
odios personales desatados por la campaña electoral iniciada por Lech Walesa
meses antes de su comienzo oficial.
Lech Walesa cuenta, según los últimos sondeos, con el 73% de
la intención de voto, frente al 16% de Stanislaw Tyminski. La muy improbable
victoria del Fujimori polaco supondría una gravísima conmoción dada
la personalidad del empresario que dice haber adoptado las dotes de mando de
los jefes de tribu de la selva peruana.
La segunda fase de la campaña electoral se ha caracterizado
por un cambio radical en la postura y la retórica de Lech Walesa. El líder de
Solidaridad abandonó la estrategia de la crítica implacable a la supuesta
ineficacia e inoperancia del Gobierno de Tadeusz Mazowiecki. Eliminado de la
contienda el jefe de Gobierno, Walesa se ha volcado en favor del duro plan de
ajuste económico del Gobierno Mazowiecki, conocido por el nombre del ministro
de Hacienda como programa Balcerowicz. Las últimas declaraciones de
Walesa indican que apoyará la prolongación de la práctica congelación de
salarios para el año próximo. El giro político de Walesa ha causado zozobra
entre sus más allegados seguidores.
Mazowiecki presentó su dimisión nada más conocerse los
resultados de la primera vuelta electoral, que en su opinión le había despojado
del mínimo apoyo social necesario para continuar al mando del Ejecutivo. No
obstante, parece seguro que el equipo económico, liderado por el viceprimer
ministro y ministro de Hacienda, Leszek Balcerowicz, estaría dispuesto a
colaborar con Walesa.
El nuevo Gabinete deberá gobernar hasta las elecciones
parlamentarias a celebrar previsiblemente en la primavera próxima. Un grave
problema al que se enfrenta ahora Polonia será la profunda división de la
dirección política de la antigua Solidaridad, provocada por la lucha electoral
entre Walesa y Mazowiecki. Walesa parece favorecer un contrato político que
vuelva a situarle por encima de la lucha partidista tras su agresiva campaña
electoral. Los seguidores de Mazowiecki parecen inclinados a aceptar.
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