Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
10.10.90
Las regiones croatas con población serbia están saturadas de
armas. Por tradición, tanto serbios como croatas poseen pistolas y armas de
caza, pero también armas automáticas. "En el siglo XVIII, las autoridades
austro-húngaras no permitían a los serbios que huían de los turcos,
establecerse en el interior del imperio. Los radicaban en la frontera, los
armaban y mantenían a sueldo para la defensa", recuerda Smerdel. "Tenían
las armas en casa. La tradición sigue viva hasta el punto de que, como me contó
un oficial de policía, en 1977 sus fuerzas encontraron en un cobertizo de una
granja una tanqueta italiana que el propietario mantenía perfectamente
engrasada y con munición. Según declaró, de cuando en cuando paseaba con ella
por la noche para tenerla a punto".
Como asalariados por tradición, bajo el reino yugoslavo de
entreguerras y el régimen comunista, eran los perfectos funcionarios y
policías. Siendo el 12% de la población de Croacia, aportaban el 48% de la
militancia del partido comunista en la república y el 60% de la policía. Como
tales, son los más damnificados por la caída del sistema en Croacia. También
son los que disponen de los depósitos de armamento del aparato comunista en
empresas, municipios y organizaciones paramilitares, que la policía croata
quería requisar la pasada semana.
Agitados por Serbia con una propaganda que ha perdido ya
toda proporción y racionalidad y acusa al Gobierno croata de fascista, de
"aterrorizar y preparar un genocidio" contra la minoría serbia,
"los insurrectos en la región de Knin están aterrorizando a cuatro
millones de croatas", según advierte Bekic. El Gobierno, sin embargo, no
se atreve a intervenir. "Necesitamos toda nuestra paciencia para evitar un
baño de sangre".
El fantasma de Pavelic
Las manifestaciones y el bloqueo de Knin comenzaron cuando
la policía especial croata intentó requisar la ingente cantidad de armas de
todo tipo que se encuentra en manos civiles. Los serbios vieron en esta acción
una repetición de la requisa de armas por el Gobierno parafascista de Ante
Pavelic en 1941, que precedió al asesinato masivo de serbios. En Serbia y
Montenegro la prensa dominada por Milosevic siembra informaciones sobre
detenciones masivas de ciudadanos no croatas y agresiones a serbios por fuerzas
fascistas apoyadas por la policía.
Mítines en los que se llama a la "defensa de los
hermanos serbios contra las atrocidades de los fascistas croatas" se
celebran en ciudades de Montenegro y Serbia. En Croacia proliferan las
concentraciones de croatas contra el bloqueo de Knin. Cada vez son más las
voces que acusan al poder de indecisión por no restaurar el orden. En Zagreb se
cree que la "estrategia incendiaria" busca víctimas serbias para poder
"agitar los primeros muertos" a manos de ustachas, la guardia
parafascista del Estado títere croata de 1941.
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