Por HERMANN TERTSCH
El País, Sofía,
24.11.90
La oposición búlgara, integrada en la Unión de Fuerzas
Democráticas (UDF), abandonó ayer el Parlamento de Sofía después de que la
mayoría del partido socialista (PSB, ex comunista) derrotara por 201 votos
frente a 149 una moción de censura contra el primer ministro, el socialista
Andrei Lukanov. El mínimo consenso democrático habido en Bulgaria desde la
legalización de la oposición poco después del derrocamiento del dictador Todor
Yivkov, hace un año, quedó ayer roto.
La transición se halla en grave peligro de salirse de los
cauces pacíficos en que ha transcurrido. El temor a enfrentamientos masivos y
violentos entre miembros de la oposición y seguidores del partido del Gobierno
se incrementó ayer con el anuncio de nuevas movilizaciones por ambas partes. Con
el abandono del Parlamento por parte de la Unión de Fuerzas Democráticas, el
conflicto entre Gobierno y oposición amenaza con pasar a la calle.
En Sofía, varios miles de jóvenes salieron anoche a celebrar
la salida del Parlamento de la oposición y recorrieron las calles exigiendo la
dimisión de Lukanov y coreando lemas como "PCB, mafia" y "abajo
los comunistas".
La oposición, a través del sindicato Podkrepa, ha convocado
una huelga general para el próximo lunes, y el partido socialista llamó ayer a
sus seguidores a manifestarse hoy en Sofía contra lo que califica de
"intentos antidemocráticos de la oposición de hacerse con el poder total pese
a su minoría en el Parlamento". La dirección de la UDF decidirá la próxima
semana si se retira definitivamente del Parlamento electo en junio pasado en
unos comicios cuyos resultados, pese a numerosas irregularidades, había
decidido entonces aceptar.
Lukanov expresó en el Parlamento su decisión de continuar a
la cabeza del Gobierno y proseguir con las reformas, mientras la oposición lo
acusó de intentar perpetuar el poder comunista. La actitud de la oposición de
recurrir a una moción de censura en un Parlamento en el que se sabe en minoría
y abandonarlo después al fracasar su intento de hacer caer a Lukanov con una
votación secreta puede provocar en los próximos días una división en la
oposición.
Esta haría aún más incontrolable la inestable situación que
vive todo el país. El ex comunista partido socialista ha votado prácticamente
en bloque en el Parlamento ante la ofensiva de la oposición. Sin embargo, la
situación en los próximos días se hace del todo imprevisible.
Pocos búlgaros creen que Lukanov pueda no ya imponer su
política de reformas con el mero apoyo del grupo parlamentario socialista, lo
que parece descartado, sino siquiera mantenerse mas allá de unas semanas en la
actual situación interna, con el Estado en bancarrota, un dramático desabastecimiento y una mayoría de la población urbana en abierta hostilidad con
su partido y su persona.
El jueves por la noche se produjeron enfrentamientos
violentos entre seguidores del Gobierno y de la oposición en la plaza frente a
la sede del Parlamento en Sofía. La policía antidisturbios tuvo que intervenir.
Desde hace meses proliferan los choques entre las dos facciones en que se ha
dividido la sociedad búlgara desde las elecciones de junio pasado. Estos están
adquiriendo un carácter cada vez más violento y crispado, con el constante
deterioro de la situación política, económica y social.
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