Por HERMANN TERTSCH
El País Domingo,
11.11.90
CAMBIOS EN EL ESTE
"Lavdi PSSH", "Rofte Alia", "Puné,
discipline" ("Gloria al partido", "Viva Alia",
"Trabajo, disciplina"), los grandes letreros sobre las fábricas
evocan aquellos que clamaban "Traisca Ceausescu, PCR, Rumania" y que
hace ahora ya casi un año, los días 21 y 22 de diciembre, eran derribados por
los obreros encaramados a los tejados. El detonante de la caída de la
omnipresente simbología comunista en Albania puede estallar en cualquier
momento este invierno. que hubiera llegado el momento la pasada semana, cuando
se supo que el escritor Ismail Kadaré, héroe nacional, había solicitado asilo
político en París. Al día siguiente, los medios oficiales calificaban a Kadaré de "traidor" y le acusaban de haberse "unido a los enemigos de
Albania". Esta reacción, propia del paleocomunismo que representa el
régimen de Tirana, mostró de nuevo las contradicciones en las que se sume cada
vez que intenta unirse al proceso europeo sin entender que debe liquidar antes
el sistema para ello. El ministro Raiz Malile recibía a los periodistas y
aseguraba que el proceso democratizador está en marcha y continuará, y que
Albania quiere entrar en la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa
(CSCE).
Mientras, los periodistas que le visitaron eran seguidos
continuamente por un ejército de miembros de la Sigurimi (policía política),
que se comunicaban entre sí por silbidos. Pero los policías ya no tienen el
poder de intimidación que impedía antes a los albaneses acercarse al foráneo.
La policía controla sistemáticamente todas las carreteras y estaciones de
ferrocarril en solicitud de documentaciones y permisos de trayecto a los
ciudadanos.
La mayoría de los albaneses consultados, trabajadores y
estudiantes, lamentaron la decisión de Kadaré de quedarse en París y
abandonarlos en la lucha en el interior en el momento más decisivo. Todos, sin
embargo, rechazan los ataques del régimen a este escritor, que siempre ha
estado unido al poder e intentado hasta el último momento que fuera el propio
Alla el que aplicara las reformas antes de que fuera demasiado tarde. Hoy ya lo
es, según muchos.
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