Por HERMANN TERTSCH / JOSÉ COMAS
El País, Viena / Bogotá,
08.08.90
CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA INVASIÓN DE KUWAIT POR IRAK
El cierre de uno de los dos oleoductos con que cuenta Irak y
la concentración de tropas en la zona continuaron ayer presionando al alza los
precios del petróleo en los mercados internacionales. El crudo se mantuvo ayer
entre los 28 y 30 dólares en la mayoría de los mercados internacionales. El
presidente del Gobierno, Felipe González, expresó su temor de que la crisis
desate una recesión económica, mientras que el ministro de Economía, Carlos
Solchaga anunció la posibilidad de que el precio de la gasolina alcance las 90
pesetas el litro. En Tokio, el índice Nikkei volvió a registrar una caída de
946 yenes, pero el resto de bolsas internacionales experimentó notables
recuperaciones.
La gravedad de la situación creada tras la invasión de
Kuwait por Irak, que ha desencadenado alzas en los precios del petróleo y el
desplome en los mercados bursátiles, fue ayer resaltada con preocupación por el
presidente del Gobierno español, Felipe González. Durante su asistencia a los
funerales por el ex canciller austríaco Bruno Kreisky, González afirmó: "Éste
puede ser el inicio de una nueva recesión económica, no igual que la de hace
una década, pero sí puede ser un problema grave que a mí no me gustaría
ocultar".
A la pregunta sobre los efectos de la subida del precio del
petróleo en la política económica del Gobierno español y sus posibilidades de
cumplir el objetivo de inflación (5,7%), González señaló que "si éste
fuera el único efecto no tendría mayor importancia", sin embargo,
manifestó estar muy preocupado por la posibilidad de que las consecuencias sean
mucho más serias y las economías occidentales en general puedan entrar en un
proceso de recesión grave.
En un tono más tranquilizador, el ministro de Economía y
Hacienda, Carlos Solchaga, declaró en Bogotá el lunes por la noche (madrugada
del martes en España) que la crisis del golfo Pérsico no tendrá un efecto
"ni traumático, ni duradero" sobre la economía española, que es capaz
"de absorberla sin dificultades". No quiso el ministro precisar sobre
una subida de la gasolina, aunque añadió que podría llegar a 90 pesetas el
litro, si el precio del barril de petróleo se mantiene en torno a los 30
dólares.
Recién llegado, después de un viaje de casi 13 horas, a
Bogotá, donde asistió a la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia,
César Gaviria, Solchaga declaró a los periodistas españoles que le preguntaban
sobre repercusiones de la crisis: "Vamos a tomárnoslo con calma".
Reservas
Reconoció Solchaga que se producirán, para los países
importadores de petróleo, "dificultades de suministro y seguramente una cierta
tendencia a la subida de precios", pero destacó las inversiones realizadas
en los últimos años para buscar energías alternativas y los niveles de reservas
existentes. Por esos dos factores, según Solchaga, el efecto de la crisis no
tiene que ser "ni muy traumático, en el sentido de una subida muy fuerte
de precios; ni tampoco muy duradero, aunque eso naturalmente va a depender de
cómo evolucione este conflicto".
El ministro equiparó el problema actual con otros en que
hubo caídas en la oferta de materias primas, que produjeron alteraciones
importantes. Aseguró Solchaga: "La economía española, hoy por hoy, es
capaz de absorber este tipo de choques sin mayores problemas". Podrá verse
"un poco más dificultada la consecución del objetivo de inflación, es cierto,
pero estas perturbaciones erráticas, que no tienen nada que ver con el
desarrollo de la política interna, se entienden por los ciudadanos y lo
importante es que las autoridades estén en una actitud vigilante, para
compensar los posibles problemas".
Al tratar de la repercusión de la subida del precio del
barril de petróleo respondió Solchaga que el aumento por encima de 28 dólares y
la posibilidad de los 30 "es inquietante para los países
consumidores" y "sería deseable que no durara mucho tiempo; que fuera
más el producto de una inquietud del mercado de una día que una situación
permanente". Si ese precio se mantiene en torno a los 30 dólares el
barril, el precio de la gasolina en España "podría subir hasta 90
pesetas".
Detalló el ministro que las importaciones de petróleo de
España procedentes de Kuwait y Irak representan un 12% o 13% del total,
"pero no tenemos preocupación por diversificación de los suministros,
tanto del propio Golfo como de otras áreas". Añadió Solchaga que Irak es
el cuarto país proveedor de España y Kuwait el sexto o séptimo. Aseguró que el
sistema de reservas de crudo o derivados del petróleo dura para 90 o 100
días".
A Solchaga le parece poco probable una repetición de la
crisis de 1973 y opinó que el conflicto actual es menor que la guerra Irán-Irak
y además se ha producido la rápida respuesta conjunta de EE UU y la URSS. Ello
permite suponer "que la crisis actual no tendrá ni la extensión ni la
duración de la anterior".
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