Por HERMANN TERTSCH / EL PAÍS
El País, Viena /
Barcelona, 08.08.90
GUERRA EN EL GOLFO
El presidente del Gobierno español, Felipe González, se
mostró ayer en Viena, donde asistía a los funerales por el ex canciller
austriaco Bruno Kreisky, a favor de mantener el principio de no intervención en
el conflicto de Oriente Próximo. "Si siempre estamos defendiendo",
señaló, "que cualquier intervención en los asuntos internos de cualquier país
es rechazable, en este caso, en esta región explosiva, hay que mantener el
principio con una extrema firmeza". El jefe del Ejecutivo señaló que el
marco para la solución del conflicto debe ser la cooperación en el seno del
mundo árabe. "Quizá lo mejor es una respuesta regional a un problema
regional, pero debe haber una respuesta para que se restituya la
legalidad". Por otra parte, el Gobierno de Irak se responsabilizó ayer de
la seguridad de los ciudadanos extranjeros retenidos en Bagdad, entre los que
se encuentra el español Carlos Socias, según confirmó un alto cargo del
ministerio iraquí de Exteriores al encargado de negocios de la Embajada de
España en Bagdad. Sin embargo, la legación diplomática española no tenía ayer
noticias sobre la liberación de los retenidos.
Socias, de 31 años, representante de la firma Roca, estaba
en el Hotel Sheraton de Kuwait con otros 300 extranjeros en el momento de la
invasión. Según las autoridades iraquíes, los ciudadanos extranjeros fueron
trasladados posteriormente a Bagdad "con el objeto de garantizar su
seguridad".
Mar¡ Franch, esposa de Socias, carecía ayer tarde de
noticias sobre su marido. "Teníamos preparados 15 días de vacaciones en el
Pirineo a partir del día 17. Le gusta mucho la montaña, y espero que esté aquí
para entonces", declaró.
La Oficina de Información Diplomática anunció ayer que los
ciudadanos españoles Juan Antonio Merino y Elena Farrés han llegado a Aminan
procedentes de Irak.
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