Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Roma
El País Lunes,
19.11.90
UNA NUEVA EUROPA
El presidente soviético, Mijail Gorbachov, firmó ayer en
Roma un tratado de amistad italo-soviético, recibió nuevas pruebas del apoyo
italiano a su política, entre ellas créditos por casi 6.000 millones de
dólares, y se entrevistó con el papa Juan Pablo II. La URSS e Italia rubricaron
también ayer, en el marco del tratado bilateral, un pacto de no agresión similar
al concluido en Bonn hace 10 días. Éste tendrá una vigencia de 20 años y
compromete a ambos Estados a no prestar ayuda militar a ningún país en un
hipotético conflicto armado con cualquiera de los firmantes.
El pacto de no agresión firmado por Mijail Gorbachov y el
primer ministro italiano, Giulio Andreotti, deja prácticamente sin contenido
los antiguos compromisos de alianzas militares de ambos Estados. Establece una
línea telefónica directa entre Roma y Moscú y pone especial énfasis en el
intercambio de información militar, incluyendo la manera de convertir las
industrias militares en industrias para usos pacíficos. Coincidiendo con la
firma del tratado de no agresión, la URSS anunció ayer la próxima disolución
del Pacto de Varsovia.
La cumbre de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en
Europa (CSCE) que comienza hoy en París supone "la superación de los
bloques militares", manifestó Gorbachov en el palacio del Quirinal poco
antes de concluir su breve visita a Roma. "En esta era del todo nueva
somos socios en la construcción de Europa", señaló.
El primer ministro italiano, Giulio Andreotti, calificó de
"hito histórico" el tratado bilateral, habló de los "nuevos
vínculos de cooperación política y económica en Europa" y expresó la firme
voluntad de Italia de progreso en grandes proyectos de infraestructura
paneuropea "en esta nueva realidad sociopolítica", en esta nueva
Europa.
Gorbachov mantuvo una larga entrevista con el jefe del
Estado italiano, Francesco Cossiga, y con el primer ministro Giulio Andreotti
mientras se celebraban sendas entrevistas entre los ministros de Asuntos
Exteriores y de Defensa de ambos países.
Con el Papa, Gorbachov estudió tanto la nueva libertad
religiosa instaurada por las reformas en la URSS como el viaje de Juan Pablo
II a este país, el primero de un pontífice a la Unión Soviética. Fuentes
vaticanas calificaron de extremadamente cordial el encuentro, pero descartaron
la posibilidad de que el viaje papal a la Unión Soviética pueda realizarse
antes de 1992.
Estas fuentes aseguran que ahora es la Santa Sede la que
retrasa la fecha del viaje hasta tener una clara valoración de la situación de
los católicos en toda la URSS y no sólo en las grandes ciudades. Problemáticas
cuestiones como las demandas de la Iglesia ucraniana, dependiente de Roma,
tanto en igualdad de derechos con la ortodoxa como en lo que respecta a la
devolución de su patrimonio, confiscado en el pasado, siguen pendientes de
solución. Juan Pablo II dio especiales muestras de cordialidad hacia Gorbachov,
saliendo a su encuentro en el Vaticano antes de la entrevista entre ambos, que
se prolongó durante 45 minutos.
En su visita a la capital italiana, de poco más de ocho
horas, Gorbachov recibió en Roma el premio Fiuggi, de la fundación de igual
nombre, dotado con cerca de seis millones de dólares, por su política a favor
de la paz.
[Momentos de tensión se vivieron ayer en las inmediaciones
del Quirinal cuando Giuseppe Hrisata, un anciano ex combatiente de la II Guerra
Mundial, lanzó octavillas al paso de la comitiva de Gorbachov en protesta por
la concesión del premio Fiuggi y requiriendo la restitución de los restos de
los soldados italianos muertos en Rusia, informa Efe].
A última hora de la tarde, Gorbachov emprendió viaje a
París, donde hoy participará en la apertura de la cumbre de la Conferencia de
Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE).
Gorbachov llegó a Roma acompañado de los ministros de
Asuntos Exteriores, Edvard Shevardnadze, y de Defensa, Dimitri Yasov, que
mañana estarán asimismo presentes en la firma en París del acuerdo para la
reducción de armas convencionales en Europa logrado en las negociaciones de
Viena.
Yasov anunció en Roma la disolución del Pacto de Varsovia,
hecho que ya nadie cuestionaba, pero que la dirección soviética no había
aceptado explícitamente hasta ayer. "El Pacto de Varsovia va a dejar de
existir", declaró Yazov, que aseguró que la URSS no se considera ya
enfrentada a la OTAN, "sobre todo como organismo político".
Italia se convirtió ayer en el segundo Estado europeo, tras
la República Federal de Alemania, en el apoyo financiero a la Unión Soviética.
Con créditos a la exportación de cinco billones de liras y créditos directos de
dos billones, el Gobierno italiano garantiza así apoyos financieros de hasta
siete billones de liras, casi 6.000 millones de dólares a la URSS.
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