Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Tirana
El País Sábado,
03.11.90
Los obreros de Tirana quieren que el régimen cumpla con sus
promesas
Obreros de Tractorcombinat Enver Hoxha de Tirana, la mayor
planta industrial de la capital de Albania y "factoría modelo" del
régimen, están decididos a organizar acciones de protesta contra el Gobierno si
las promesas de apertura política y mejoras de la situación interna no se
cumplen en los próximos meses. La sociedad albanesa respira escepticismo
respecto a las transformaciones.
En la plantilla, de varios miles de trabajadores, se da la
generalizada convicción de que en los próximos seis meses se decidirá la suerte
de los actuales dirigentes y muy pocos conceden a éstos una posibilidad de
supervivencia política." Nadie se va voluntariamente de un buen puesto,
pero la presión viene de todas partes: de la economía, de los obreros, de los
intelectuales y de la historia. Ya se ha visto en otros países comunistas.
Creímos en ellos y nos han engañado", declaró un tornero. Sus compañeros
asentían.
Los obreros de Tractorcombinat refuerzan la impresión que
sostienen medios diplomáticos e intelectuales de Tirana de que el régimen
albanés, crecido bajo el manto dogmático de Enver Hoxha, es incapaz de
comprender el proceso global europeo y el hundimiento del sistema estalinista.
Los europeístas
De no imponerse muy pronto la débil facción europeísta e ilustrada que parece representar el ministro de Exteriores Reiz Malile, Albania
podría estar abocada a una grave y posiblemente violenta conmoción política.
Gromos Pashko, un intelectual hijo de un dirigente comunista
y crecido en el seno de una de las 50 familias del círculo interno del poder
del Partido del Trabajo de Albania, ha osado desmentir públicamente al régimen
negando que el escritor Ismail Kadaré sea un traidor y ha asegurado que éste
"estará pronto de vuelta en Albania".
Pashko, que emerge como uno de los más decididos disidentes,
se une así a los que vaticinan una muy corta vida a un régimen que esta semana
calificó a Kadaré de "traidor" que se ha unido a los enemigos de
Albania.
Todos los trabajadores asistentes al encuentro con el
periodista, mantenido en diversos puntos de la ciudad e interrumpido
reiteradamente al acercarse cualquier desconocido, coincidieron en que esperan
que no se dé una "solución rumana".
Libertad
Pero reiteraron su voluntad de que "Albania sea un país
libre en Europa. Necesitamos libertad de expresión y de prensa, necesitamos
economistas que digan la verdad y no lo que quiere oír el director, y
necesitamos libertad para que nuestros hijos viajen y aprendan del mundo para
acabar con la pobreza en Albania".
La solicitud de asilo político en París del escritor Ismail
Kadaré ha encrespado más los ánimos de unos trabajadores cuyo trabajo cada vez
se ve más afectado por la "infame situación de la empresa y la falta de
piezas de repuesto, que les impide lograr los objetivos de producción y
alcanzar así unos ingresos adicionales.
Miembros de la plantilla de esta factoría, mejor pagada que
otras y orgullo de la industrialización bajo Enver Hoxha, se reunieron en
Tirana con EL PAÍS y aseguraron que "la situación es ya intolerable"
y que están "esperando a ver qué pasa en París", en la cumbre de jefes
de Estado y de Gobierno de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa
(CSCE).
Altamente politizados y muy bien informados sobre los
acontecimientos en el resto de Europa oriental que llevaron a la caída de los
regímenes comunistas, los obreros habían discutido ya entre ellos, pese a la
omnipresencia de mandos y confidentes de la Sigurimi (policía política), tanto
la huida de Kadaré como lo que califican de "falta de sinceridad en los
cambios" prometidos por el régimen de Ramiz Alia.
Estas discusiones son tan generalizadas en fábricas y
talleres como en la Universidad, según dijeron.
En su mayoría, los obreros consultados criticaron a Kadaré por "no haberse quedado aquí, donde necesitamos a los grandes hombres en
la lucha", y aseguraron que "la solución del exilio para denunciar
este sistema era lógica en los años setenta, no ahora".
El movimiento en favor de la democratización de la sociedad
albanesa muestra así su veta militante.
"NO TENEMOS MIEDO"
Los obreros del Tractorcombinat dicen carecer de
organizaciones clandestinas, que consideran imposibles de crear en las
condiciones en que trabajan. Sin embargo, creen que en el momento en que
"sea necesario acabar con esto para el bien de Albania y el pueblo"
sólo los confidentes de la policía y los "no trabajadores" estarán al
margen de sus acciones.
Ellos se ven como la élite de la clase trabajadora albanesa
y condenan a todos aquellos que intentan buscar soluciones individuales huyendo
al extranjero, en especial a los varios miles que lo hicieron tras ocupar las
embajadas en Tirana.
"Quien ensucia el nombre de su país no puede ser un
buen hombre", señalaron.
Los obreros coinciden aquí con los estudiantes consultados
en las facultades de Historia y Filología y Derecho y Filosofia, que critican a
Kadaré por no quedarse en primera línea de la lucha por los cambios.
El desmoronamiento del orden basado en el miedo se percibe
tanto en estudiantes como en los obreros. La frase "no tenemos miedo"
se ha convertido en un acto político en sí en Albania.
Pese a esta afirmación, todos interrumpen sus conversaciones
cuando alguien se acerca y obreros del Tractorcombinat se despidieron del
periodista diciendo que "quizá cuando usted vuelva no estemos en casa,
sino en la cárcel. Pero ya no será por mucho tiempo". Esta es la palabra
de la "vanguardia", habrá que esperar los acontecimientos.
Al igual que los estudiantes, los obreros ven la televisión
italiana y escuchan las emisiones de radio extranjeras de La Voz de América en
albanés, la BBC y la RAI, y, aunque autodidactas, comprenden, y en muchos casos
hablan inglés o italiano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario