Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Bonn
El País Sábado,
10.11.90
CITA EN ALEMANIA
El presidente soviético, Mijail Gorbachov, manifestó ayer en
Bonn que no es posible dividir a Washington y Moscú en la crisis del Golfo.
"Cualquiera que crea poder dividirnos e introducir una cuña en nuestras
relaciones alberga esperanzas infundadas" advirtió Gorbachov poco antes de
firmar con el canciller Helmut Kohl un histórico acuerdo de no agresión entre
la URSS y Alemania, destinado "a acabar con las divisiones del
pasado".
Las declaraciones de Gorbachov sobre la crisis del Golfo se
produjeron un día después de que el ministro soviético de Exteriores, Edvard
Shevardnadze, manifestara que no puede excluirse el uso de la fuerza.
"Pensamos todos en lo mismo. Debemos hacer lo que podamos para evitar una
solución militar", señaló Gorbachov, quien reiteró el compromiso
incondicional soviético con las resoluciones de las Naciones Unidas y defendió
el despliegue militar norteamericano como una medida tendente a encontrar una
solución política. El presidente soviético y el canciller federal alemán, Helmut
Kohl, firmaron ayer en Bonn un tratado bilateral de "buena vecindad,
asociación y cooperación", que abre una nueva era en las relaciones de las
dos mayores potencias europeas y rompe definitivamente los marcos legales de
las alianzas surgidas en la posguerra. El tratado, con vigencia de 20 años,
contiene un pacto de no agresión, así como acuerdos de cooperación y asistencia
múltiple.
Gorbachov llegó a las 11.25 de ayer a la Alemania unida, que
él ayudó decisivamente a crear al devolver la soberanía a los pueblos de Europa
central y oriental. "Estamos abriendo una nueva página en la historia de
nuestras relaciones", manifestó el máximo dirigente soviético.
Gorbachov es el primer jefe de Estado que visita
oficialmente la Alemania unificada. Fue recibido por el canciller Kohl, ya
seguro vencedor de las elecciones federales del próximo 2 de diciembre y
decidido a dirigir durante la próxima legislatura los esfuerzos occidentales
por sacar a la Unión Soviética de su dramática situación económica, política y
social.
Mijail Gorbachov llegó al aeropuerto de Colonia acompañado
por su mujer, Raisa, y un amplio séquito de asesores políticos y económicos.
Recibido allí por el ministro de Exteriores alemán, Hans-Dietrich Genscher, se
dirigió después a la villa Hammerschmidt, sede de la presidencia, para
encontrarse con el jefe del Estado, Richard von Weizsäcker.
Posteriormente se entrevistó con Kohl en la cancillería,
donde, a las 17.45, ambos firmaron el tratado germano-soviético que, como dice
en su preámbulo, tiene como objetivo "acabar definitivamente con el pasado
y hacer una aportación de peso para la superación de la división de Europa a
través del entendimiento y la reconciliación".
"Esto se debe a usted"
Kohl agradeció al nuevo premio Nobel de la Paz su aportación
a la unidad alemana, que calificó como decisiva. "Esto se debe a usted.
Mucho de lo que ha pasado en los últimos 12 meses aquí, en Alemania, y en
Europa no habría sido posible sin su activa participación".
El tratado evoca los principios de la Carta de las Naciones
Unidas y del Acta de Helsinki, y manifiesta que, basados en las buenas
tradiciones de la vecindad milenaria, ambos países quieren afrontar
conjuntamente los retos históricos del tercer milenio. La URSS y Alemania
acuerdan respetar para siempre las fronteras y la soberanía de los dos
firmantes y de todos los países europeos, rechazan toda reivindicación
territorial, así como la amenaza del uso de la fuerza.
"En el caso de que una de las dos partes fuera objeto
de un ataque, la otra parte se compromete a no suministrar al agresor ayuda
militar ni de ningún otro tipo, y tomar todas las medidas para solucionar el
conflicto por la aplicación de los principios y procedimientos de la ONU y
otras estructuras de seguridad colectiva", señala en su artículo 3.
Por otra parte, el tratado establece nuevos marcos de
cooperación política, económica, financiera, cultural y humanitaria, así como
encuentros regulares e institucionalizados entre máximos dignatarios, titulares
de diversas carteras ministeriales y técnicos.
En su artículo 18, el acuerdo bilateral compromete a los dos
Estados a proteger y mantener los monumentos y cementerios militares de
ciudadanos del otro firmante en su territorio. La delegación soviética que
negoció el texto puso el máximo interés en la protección de estos monumentos,
que ya han sido objeto de agresiones en territorio alemán. El jefe del Estado
soviético pidió ayer a los alemanes un trato amistoso para los soldados
soviéticos y sus familiares que se encuentran en territorio de la antigua
Alemania Oriental.
Éstos han sido víctimas de agresiones e insultos. Los
380.000 soldados soviéticos que se encuentran aún en suelo alemán son cada vez
menos tolerados. La desmoralización de estas tropas, la participación de sus
miembros en el mercado negro y otros negocios ¡legales y el anticomunismo de la
población de los antiguos territorios de la RDA han provocado ya serios
conflictos entre soldados soviéticos y ciudadanos alemanes.
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