Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Bucarest
El País Sábado,
26.05.90
Comparece hoy ante un tribunal militar
El pasado domingo votó muy sumiso en unas elecciones
generales que si de él hubiera dependido jamás se habrían celebrado. El que
estaba llamado a heredar el cetro de su padre, el "titán de titanes"
y "gloria de los Cárpatos", Nicolae Ceausescu, ha pasado los últimos
cinco meses en una cárcel de Bucarest. Hoy, Nicu Ceausescu, de 37 años, el
personaje más odiado tras sus progenitores, Nicolae y Elena, comparece ante un
tribunal militar en la ciudad de Sibiu, donde, como jefe del partido en el
distrito, adquiría experiencia de mando cuando estalló la revolución.
Nicu no será juzgado por sus incontables violaciones de
jóvenes rumanas, entre ellas la gimnasta y triple medalla de oro olímpica Nadia
Comaneci. Tampoco por sus grandes juergas en las que, borracho de whisky
escocés, obligaba a las camareras a comer ostras sobre las que él había orinado
previamente. Para este heredero del despotismo bizantino-comunista creado por
su padre no había leyes en Rumanía. Acostumbrado a ver cumplidos todos sus
deseos de exceso, vivió como un príncipe medieval mientras sus compatriotas se
hundían en la más terrible de las miserias habidas en Europa en la segunda
mitad de este siglo.
Ahora, acusado de "genocidio" y "tenencia
ilícita de armas", Nicu no podrá ser ejecutado como lo fueron sus padres,
ya que la pena de muerte ha sido abolida. Son muchísimos los rumanos que lo
lamentan. La cadena perpetua la tiene prácticamente asegurada por el primero de
los cargos, del que nadie espera sea absuelto. Según la acusación, la
Securitate disparó contra los manifestantes en Sibiu durante la revolución por
orden expresa de Nicu.
El interés de la opinión pública rumana y de los numerosos
periodistas llegados a Sibiu no se dirige a conocer su auténtica
responsabilidad en disparar contra los manifestantes. Interesa mucho más lo
mucho que Nicu sabe sobre los entresijos del criminal régimen de su padre,
desde las cuentas corrientes en Suiza hasta las misteriosas muertes de altos
funcionarios en los últimos 20 años.
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