Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Bucarest
El País Viernes,
25.05.90
Unos 8.000 manifestantes se concentraron ayer en la plaza de
la Universidad, en el centro de Bucarest, para protestar contra lo que
consideran un fraude de las elecciones del domingo pasado y denunciar el
funcionamiento del aparato represivo comunista bajo las siglas del Frente de
Salvación Nacional. "Abajo el comunismo", "Abajo Iliescu" y "FSN
igual a Partido Comunista de Rumanía" fueron algunas de las consignas más
coreadas.
Los oradores en la plaza de la Universidad hicieron una
relación de pruebas de que el FSN garantiza la supervivencia del aparato
comunista y de los principales responsables de la represión bajo la dictadura
de Nicolae Ceausescu. La escritora Doina Cornea, símbolo de la resistencia
contra Ceausescu y hoy muy crítica con el FSN, pidió sin éxito a los que, desde
hace tres semanas se hallan en huelga de hambre, y manifestantes que depusieran
su actitud y adoptaran nuevos medios de lucha organizándose políticamente.
Desde diversas ciudades acudieron ayer a Bucarest
representantes de protestas similares en otras ciudades, siempre muy aisladas y
protagonizadas casi exclusivamente por intelectuales, estudiantes y personas de
alto nivel de educación.
No obstante, jóvenes trabajadores de Bucarest informaron
sobre un paulatino cambio de actitud de sus compañeros de plantilla, causada en
parte por un resultado que a muchos resulta sospechoso por abultado. Estas cisuras en el apoyo a Iliescu -que aseguraban están en aumento-, no se
perciben, sin embargo, en la calle y menos fuera de las grandes ciudades donde
la información está monopolizada por la radio y la televisión, netamente
favorables al FSN y la prensa adicta al poder.
Por otra parte, fuentes políticas de la capital rumana
señalaban ayer que ya han comenzado los enfrentamientos internos en el FSN, y
pocos concedían a Iliescu más de un año con el control de la situación en el
país.
Aun en caso de no reproducirse la violencia callejera a gran
escala, tanto el propio Iliescu como el FSN -que con el 67% controlará
totalmente el futuro Parlamento-, no podrán evitar que recaiga sobre ellos toda
la responsabilidad tanto de los incumplimientos de las promesas de
democratización como de los costes sociales de las reformas económicas.
Al cierre de esta edición, Bucarest era un hervidero de
rumores sobre inminentes contramanifestaciones de las plantillas de grandes
fábricas dominadas por el FSN. No obstante, salvo algunos incidentes
protagonizados por transeúntes que insultaron a los manifestantes llamándoles
golanis (vagos o vagabundos) no se había producido ningún enfrentamiento.
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