Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
24.05.90
El presidente rumano, Ion Iliescu, gran triunfador de las
elecciones del pasado domingo, rechazó ayer todas las acusaciones de
irregularidades y fraude durante la jornada electoral, así como las
"actitudes paternalistas" de Occidente al respecto. El presidente
rumano descalificó también las protestas de la oposición sobre un supuesto
fraude, que, según dijo, era un intento de hacer invalidar su derrota y supone
"una falta de respeto" al pueblo elector.
Iliescu explicó las protestas como parte de una campaña de
agitación a la violencia callejera y calificó de "fascista" al diario
del Partido Nacional Campesino (PNC) Dreptatea. Iliescu compareció ayer en
una conferencia de prensa con el otro triunfador, el primer ministro Petre
Roman. Según Iliescu, Roman "es candidato" a seguir ocupando el cargo
tras la constitución del Parlamento, que contará con una abrumadora mayoría del
Frente de Salvación Nacional, que ambos dirigen.
Roman sugirió ayer que se podía proceder al desalojo de la
plaza de la Universidad tras haber sido zarandeado el martes el ministro de
Justicia por algunos concentrados en torno a los huelguistas de hambre. Los huelguistas,
que llevan prácticamente un mes sin tomar alimentos y tres de los cuales han
tenido que ser hospitalizados, se encuentran en estado preocupante. "Una
vez constituido el poder legitimado por la ley, la situación de la plaza es
inadmisible", dijo. Preguntado Iliescu si iba a utilizarse la violencia
para desalojar a los manifestantes dijo: "No, al menos eso espero".
La manifestación convocada para hoy en el centro de Bucarest
en contra del supuesto fraude electoral en los comicios del pasado domingo
despertó ayer nuevos temores sobre la irrupción de la violencia callejera en la
vida política rumana. La concentración comenzará a las tres de la tarde en la
plaza de la Universidad, ocupada desde hace casi un mes por estudiantes
opuestos al Frente de Salvación Nacional.
En la concentración del centro de Bucarest y en la
universidad se podían oír ayer duras críticas a la actitud de Estados Unidos,
cuyo Gobierno ayer dio su visto bueno al proceso electoral tras recibir una
valoración positiva de los delegados enviados a Rumanía.
Estudiantes de Derecho de Bucarest intentaron ayer apoyar la
tesis de la conspiración antiCeausescu de un grupo de comunistas encabezados
por Iliescu, con las declaraciones de un coronel del Ejército que actuó, según
dijo, como contacto entre un grupo de miembros de la Securitate y otro del
Ejército que desde 1971 conspiraban para derribar a Ceausescu. Ceausescu
descubrió en 1983 y 1985 dos tentativas de golpe desde las filas del aparato de
seguridad, y las fuerzas armadas y algunos altos mandos fueron ejecutados
clandestinamente. Según el coronel, Iliescu estaba integrado en el grupo
conspirador.
Probablemente hoy se conocerán los resultados oficiales
definitivos, que dan una arrolladora mayoría a Ion Iliescu como presidente de
la República y al Frente de Salvación Nacional en ambas Cámaras del Parlamento.
Con el 87%, Iliescu, ha logrado un éxito que hasta puede resultarle incómodo
por su cercanía a los éxitos de las listas comunistas del régimen anterior.
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