Por HERMANN TERTSCH
El País, Praga,
07.06.90
La policía checoslovaca, a sólo dos días de las primeras
elecciones libres, detuvo, entre ayer y el martes, al menos a cinco de los
principales dirigentes del régimen comunista derribado en noviembre, entre
ellos el ex secretario general, Milos Jakes, y el ideólogo jefe, Vasil Bilak.
Sólo éste ingresó en prisión. Los otros cuatro prestaron declaración y quedaron
en libertad, aunque sujetos a investigación. El presidente, Vaclav Havel, y el
primer ministro, Marian Calfa, viajaron ayer a Moscú y, supuestamente, iban a
recabar pruebas de la participación de los detenidos en crímenes relacionados
con la invasión del Pacto de Varsovia que acabó, en agosto de 1968, con el
experimento democrático conocido como primavera de Praga. No obstante, la única
acusación formal se ha presentado por corrupción.
Evocando los crímenes del régimen caído, la televisión
checoslovaca emitió ayer imágenes de autoinculpaciones en los años cincuenta,
en uno de los juicios farsa más vergonzoso del estalinismo en toda Europa
Oriental. Los grandes carteles del dirigente comunista Klement Gottwald y de
Stalin en las calles de Praga hacen recordar aquella oscura época de la que
algunos de sus más aplicados instrumentos serán llamados ahora a juicio en la
nueva Checoslovaquia democrática. En las elecciones que se celebrarán mañana y
el sábado, el Foro Cívico del actual presidente, Vaclav Havel, es el gran
favorito, y las previsiones le otorgan hasta un 45% de los votos. La Unión
Cristianodemócrata, también presente en el actual Gobierno provisional, espera
conseguir hasta un 35% lo que, según miembros del Foro, es un cálculo
extremadamente optimista para esta alianza de tres partidos cristianos de
derecha. El tercer puesto se lo disputarán el Partido Verde y el antiguo
partido comunista, hoy reconvertido en Partido Socialista de Checoslovaquia. Se
espera que éste logre un resultado similar al del heredero del SED en la
República Democrática Alemana, reflejo del miedo al cambio, y a sus
consecuencias, de parte del aparato del Estado, tanto en la policía y fuerzas
armadas como en la Administración.
"Graves delitos"
La nota policial que anunció las detenciones sólo habla de
"graves delitos", sin especificar los cargos, y anuncia una próxima y
más completa información para la opinión pública. Junto a Jakes y Bilak, fueron
detenidos Jozef Lenart, uno de los más destacados neoestalinistas de la normalización checoslovaca, Rudolf Hegenbarth y Michal Stepanak. Posteriormente fuentes de la fiscalía
aseguraron que se sospecha de traspaso ilegal de fondos del Comité Central a
cuentas privadas, informa Jana Novotna.
Por otra parte, la policía ha anunciado que se halla muy
cerca de concluir la investigación sobre la autoría del atentado que el pasado
sábado causó catorce heridos por la explosión de una bomba en la Plaza Vieja,
en pleno centro de la capital. No parece existir ningún vínculo entre ambos
casos aunque en Praga existe la certeza de que la bomba fue colocada por
miembros del antiguo aparato represivo que intentan tomar medidas de presión
para evitar ser juzgados por violaciones de los derechos humanos cometidos en
las últimas décadas. Los llamamientos al procesamiento por alta traición de los
principales autores del llamamiento a la intervención armada contra la primavera
de Praga, en 1968, han sido una constante en la campaña.
No obstante, la prescripción de este delito en 20 años hacía
difícil encontrar un instrumento legal para hacer responder, sobre todo a
Bilak, de su papel en la represión y las muertes que produjo la intervención y
la posterior normalización hacia el neoestalinismo desde 1970 hasta el otoño
pasado.
Uno de los responsables de la represión de la manifestación
del pasado 17 de noviembre, que desencadenó la revolución de terciopelo, el
ex jefe del partido comunista en Praga, ya se encuentra en prisión.
Las detenciones parecen indicar que finalmente las nuevas
autoridades checoslovacas han encontrado un mecanismo legal para llevar a juicio
a los más significados miembros de la dirección neoestalinista aupada por la
invasión de las tropas del Pacto de Varsovia. Éste parece ser, por el momento,
acusarles de delitos económicos.
Milos Jakes, Vasil Bilak y Jozef Lenart tuvieron un papel
clave en la invasión y la posterior represión con el llamamiento a los países
hermanos del Pacto de Varsovia a poner fin al proyecto reformista del
entonces jefe del partido, Alexander Dubcek, hoy presidente del Parlamento.
Desde la comisión de control del partido, Jakes destacó por su implacable
purga. Bilak fue el cerebro ideológico de la nueva y reforzada dictadura tras
ser liquidados políticamente las fuerzas reformistas y comenzar un largo
periodo de represión contra toda discrepancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario