Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
21.05.90
Graves irregularidades en todo el país marcaron ayer la
jornada electoral en Rumanía, lo que, según la oposición, despoja de validez
los resultados. No hubo posibilidad de calcular la incidencia de los abusos en
la victoria del Frente de Salvación Nacional (FSN), que se declaró ganador con
el 66% de votos. La popularidad del presidente, Iliescu, hacía de él el virtual
ganador -obtendría sobre el 83%-, en la que se enfrentaba a dos candidatos,
Radu Campeano, del Partido Nacional Liberal, e Ion Ratiu, del Partido Nacional
Campesino (PNC). Los resultados oficiales se conocerán el miércoles.
El primer ministro en funciones, Petre Roman, informó ayer
que el FSN había sido el ganador de las elecciones, que según las primeras
estimaciones obtendría el 66% de los votos frente al 10% del Partido Nacional
Liberal, el 5% del Movimiento Ecologista y el 4% del Partido Nacional Campesino.
Iliescu obtendría el 83% de los sufragios frente al 11% del liberal Campeanu y
el 6% de Ratiu del Partido Campesino. En todo el país se produjeron centenares
de casos de presión, intimidación, amenazas y expulsiones masivas de
observadores pertenecientes a los partidos de la oposición. Las elecciones
debían poner fin a la interinidad del poder emanado de la revolución de
diciembre pasado contra Nicolae Ceausescu. Tras el entusiasmo que desató la
caída del dictador, la integración del aparato comunista, prácticamente
intacto, en el FSN; la decisión de éste de presentarse a las elecciones y su
campaña electoral utilizando todo el aparato del Estado, habían creado graves
dudas sobre su voluntad democrática.
Hoy Rumanía es el único país del este de Europa donde tras
la caída del comunismo parte de la población teme una vuelta a una dictadura.
Los hijos del dictador ejecutado votaron ayer en la prisión de Bucarest donde
esperan ser juzgados. El primer juicio, contra Nicu, comenzará el próximo día
26.
En las sedes centrales de los principales partidos de la
oposición se planteaba, con los colegios electorales aún abiertos, la
impugnación de toda la elección.
En los pueblos y ciudades pequeñas, los funcionarios
locales, directores de cooperativas agrarias y presidentes de mesa advertían a
los electores que debían votar al FSN. En diversas localidades, votantes del
FSN recibían tres o más papeletas y en muchos pueblos los trabajadores de las
cooperativas aparecían en grupo a votar y el representante del FSN les ponía
personalmente el sello en sus papeletas.
No se produjeron incidentes de gravedad durante una jornada
en la que los rumanos acudieron masivamente a las urnas.
Tras una violenta campaña electoral que el miércoles pasado
culminó en una batalla campal entre seguidores del FSN y simpatizantes del
Partido Nacional Campesino en Timisoara, la aparente calma de la jornada
electoral en Bucarest se vio truncada por la llegada de centenares de
informaciones sobre burdas manipulaciones de la voluntad de voto ciudadano.
En Bucarest, ante el colegio electoral 102, la pistola de un
policía "se disparó", incrustándose la bala cerca del observador del
PNC. A muchos observadores del PNC y del Partido Nacional Liberal les fue
negado el acceso a los colegios electorales. Algunos fueron golpeados.
[El programa En portada de Televisión Española
informó anoche en directo desde Bucarest sobre el desarrollo de la jornada
electoral. La lujosa mansión del ejecutado dictador Nicolae Ceausescu sirvió de
marco al director del programa, Manuel Leguineche, para analizar, junto a otros
periodistas, entre ellos el enviado especial de EL PAÍS, el turbulento tránsito
de Rumanía hacia la democracia.]
No hay comentarios:
Publicar un comentario