Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
20.06.90
El presidente rumano, el ex comunista Ion Iliescu, será
investido hoy en la sala del Ateneo de Bucarest por una sesión conjunta de las
dos Cámaras del Parlamento. Iliescu parece haber logrado que, salvo sorpresas
de última hora, el acto se realice con las calles de la capital en calma, la
oposición intimidada, en mayor o menor medida por la violencia de los mineros y
la oleada de detenciones, y la población de Bucarest conmocionada por todo
ello. La Embajada de EE UU en Bucarest anunció que no enviará ningún
representante a la ceremonia.
Los embajadores de la Comunidad Europea (CE), y entre ellos
el español, Antonio Núñez, acudirán a la ceremonia de investidura, pero estarán
ausentes de la recepción ofrecida por Iliescu. Con ello quieren mostrar la
condena de sus Gobiernos a los vandálicos actos protagonizados por millares de
mineros instigados por Iliescu a una oleada de represión contra las fuerzas de
la oposición. La esposa del líder estudiantil Marian Munteanu se refugió el
lunes en la Embajada holandesa por temor a ser detenida, como lo fue su marido
nada más salir de la unidad de cuidados intensivos en que se encontraba hasta anteayer.
Había sido ingresado con "traumatismos craneal, torácico, abdominal y
rotura de una pierna, aparte de innumerables contusiones tras media hora de
golpes en todo el cuerpo", según había manifestado a EL PAÍS en el
hospital antes de que la policía cortara todo acceso de la Prensa al herido.
Actualmente se encuentra detenido en el hospital especial del Ministerio del
Interior.
Las posibilidades de Iliescu de cumplir este mandato de dos
años que con tan sólida mayoría empieza parecen, paradójicamente, escasas.
También lo son las del nuevo Gobierno, que, según todos los indicios, seguirá
dirigiendo Petre Roman, pese a las diferencias surgidas entre ambos por los
últimos dramáticos sucesos.
Pese a la calma de los últimos dos días, el país no ha
salido de la gravísima crisis provocada por los grupos del aparato del Estado
que luchan por el poder y la exención de sus responsabilidades durante la
dictadura de Nicolae Ceausescu. Los asaltos al Ministerio del Interior y a la
sede de la televisión fueron instigados por una de estas facciones.
El mayor adversario de Iliescu en el poder es el ministro de
Defensa, Víctor Stanculescu. Sin embargo, éste seguirá, muy previsiblemente,
estando a cargo de la misma cartera ministerial, pese a que Roman proyecta una
amplia reestructuración gubernamental.
Ni en solitario ni con el apoyo de la facción seguidora de
Iliescu, integrada por el antiguo aparato comunista y la Securitate, el primer
ministro parece capaz de evitar que Stanculescu siga dirigiendo las Fuerzas
Armadas.
Iliescu tiene el voto asegurado de una amplia mayoría del
grupo parlamentario del Frente de Salvación Nacional (FSN). Aunque así concluye
el período de interinidad legal del poder en Rumanía tras la revolución de
diciembre, no ha quedado zanjada la pugna por el poder que llevó a uno de los
grupos a orquestar un autoasalto del Ministerio del Interior el pasado día 13.
Nuevos conflictos
Tras dos días de tensa calma, fuentes bien informadas en
Bucarest consideran que, de celebrarse la sesión de investidura sin problemas,
el nuevo brote de conflicto no será inminente, si bien tampoco tardará mucho en
llegar. "Stanculescu no intentará ahora una nueva acción violenta",
señalan. "Iliescu no puede arriesgar nuevas acciones violentamente
represivas sin el riesgo de convertirse en un paria, como lo fue
Ceausescu".
Roman ha negado que mantenga diferencias con el presidente
Iliescu. Ha rechazado también haber sabido que los mineros estaban armados con
hachas, porras, barras de hierro y estacas, y ha manifestado que el cese del
ministro del Interior, Chitac, se debió al fracaso de la intervención policial
el día 13 de junio y no a la implicación de éste en una dura lucha con
Stanculescu.
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