Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
19.06.90
El nuevo Parlamento rumano autorizó ayer al Ejército y la
policía para disolver las manifestaciones antigubernamentales en Bucarest. La
decisión parlamentaria fue adoptada por 377 votos a favor y 72 en contra, y
contó con el apoyo decisivo del Frente de Salvación Nacional (FSN) en el poder.
Mientras prosigue una masiva redada contra miembros de la oposición, el diario
Dreptatea, del Partido Nacional Campesino, publicó ayer las supuestas
conversaciones policiales que parecen probar que la quema de autobuses el
pasado día 13, atribuidas a manifestantes fueron obra de las fuerzas de
seguridad.
Ayer fue sacado de la unidad de cuidados intensivos del hospital
de urgencia el presidente de la Liga de Estudiantes, Marian Munteanu, y
trasladado bajo detención al hospital especial del Ministerio del Interior. Los
estudiantes de Bucarest acusaron ayer al presidente de crímenes contra la
nación rumana. La inestabilidad extrema continúa, con diversas concentraciones
continuas en la capital, el Ejército y la policía desplegados en todo el centro
y un presidente que podría adelantar a hoy su investidura, prevista en
principio para mañana, para intentar poner fin a una interinidad que le es
extremadamente peligrosa.
Ayer, en el Parlamento, el primer ministro, Petre Roman, y
el candidato del Partido Nacional Campesino, Ion Ratiu, se saludaron efusiva y
ostentosamente.
La presencia del ministro de Defensa, Víctor Stanculescu, en
la plaza de la Universidad para observar una manifestación antigubernamental y
la oferta de contactos del Ministerio del Interior a los estudiantes alimentan,
asimismo, las informaciones sobre un creciente aislamiento de Iliescu en el
poder. Contrastan, sin embargo, con la oleada represiva y de agresividad de la
propaganda oficial que se abate sobre Rumanía. Los detenidos son ya, al
parecer, millares.
El Parlamento, con una apabullante mayoría absoluta del FSN,
decidió ayer la intervención de la policía en la plaza de la Universidad,
ocupada de nuevo por manifestantes.
[El primer ministro rumano, Petre Roman, afirmó después de
aprobarse la moción que los diputados "votaron la calma y la tranquilidad,
no la represión", informa Efe. El ministro del Interior calificó la
situación de muy preocupante y dijo que el Parlamento debe precisar ahora su
posición sobre los recientes acontecimientos].
Líderes estudiantiles hicieron un dramático llamamiento a la
Prensa y la opinión pública internacional para que estén pendientes de su
suerte. "No sabemos qué va a ser de nosotros en las próximas horas",
dijeron, antes de pedir protección para seguir la lucha por la democratización
de Rumanía.
Los representantes de las asociaciones de estudiantes de
Bucarest que aún quedan en libertad anunciaron ayer que llevarán al presidente
Ion Iliescu a los tribunales por "crímenes contra la nación rumana",
al haber organizado y aplaudido los salvajes apaleamientos de ciudadanos de la
capital los pasados días 14 y 15 de junio.
Medidas de seguridad
Ayer se reunió el Parlamento rumano entre fortísimas medidas
de seguridad, al tiempo que resurgían las manifestaciones en demanda de la
dimisión de lliescu y otros dirigentes comprometidos con la dictadura
comunista. Ya el domingo una pequeña manifestación había ocupado de nuevo la
plaza de la Universidad. Antes lo había sido ya durante tres meses por la
oposición y, al ser desalojada violentamente por la policía, fue origen de la
escalada de violencia y la crisis política más grave desde la revolución contra
el dictador Nicolae Ceausescu, el pasado mes de diciembre.
"Somos supervivientes de la matanza". Así
comenzaron los estudiantes su conferencia de prensa para denunciar "esta
tragedia inconcebible", el intento de la "destrucción sistemática de
la oposición". Denunciaron asimismo lo que consideran pogromo de los
mineros contra la ciudadanía de Bucarest, especialmente contra estudiantes y
personas con aspecto de intelectuales, como un crimen al pueblo.
Los estudiantes dejaron claro que, en su opinión, los
incidentes violentos del 13 de junio, en que tras una manifestación de la
oposición fueron asaltados el Ministerio del Interior, la Jefatura de la
Policía y la televisión, fueron obra de agentes del poder en colaboración con
grupos marginales manipulados.
"Condenamos aquellos hechos", precisaron. Sin
embargo, el 14 y el 15 de junio, la actuación de una horda dirigida por agentes
del poder '"fue un pogromo típicamente fascista". Los mineros iban
acompañados por agentes de civil y otros que, aunque disfrazados de mineros, no
lo eran, según explicó Alexander Nancu, de la Asociación Veintiuno de
Diciembre, creada para ayudar a las víctimas de la revolución.
En la sede de este grupo, arrasada por los mineros, fueron
destruidos documentos que probaban, supuestamente, la implicación en la
represión en diciembre de numerosos dirigentes comunistas que siguen en el
poder con el FSN. Los agentes disponían de las fotografías de los líderes de la
asociación y de sus direcciones. Mientras, las autoridades rumanas han
intensificado su campaña contra la Prensa occidental. La rumana acusa a los
corresponsales extranjeros de difamar a Rumanía.
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