Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
20.05.90
Diecisiete millones de rumanos mayores de 18 años están
llamados hoy a las urnas para elegir al presidente de la república, un congreso
de 387 diputados y 119 senadores. Cinco meses después de la violenta revolución
que puso fin a la dictadura comunista de Nicolae Ceausescu, son más de ochenta
los partidos que se presentan a las elecciones ninguno de ellos comunista. En
las 41 circunscripciones electorales, los 40 distritos y la capital Bucarest,
los votantes deberán marcar con un sello sus opciones en unas papeletas
electorales que prácticamente son libretas con muchas páginas. Enormes urnas han sido instaladas en los colegios
electorales para este ejercicio democrático desconocido para la inmensa mayoría
de los rumanos. En las farsas electorales bajo el régimen comunista desde 1948
los electores se limitaban a ratificar las listas oficiales y únicas que
obtenían habitualmente cerca del 100% de los votos emitidos. Un sistema
electrónico instalado con ayuda norteamericana y un programa de recuento rumano
serán los encargados del escrutinio que se prevé difícil y largo.
Una compañía de la República Federal Alemana realizará un
sondeo ante los colegios electorales para ofrecer los primeros pronósticos a
última hora de la noche de hoy. Estos podrían alejarse mucho de los resultados
reales dada la escasa fiabilidad de las declaraciones de los electores, muchos
aún sometidos al temor a represalias por expresar sus preferencias políticas.
En las elecciones presidenciales se presentan tres
candidatos. Junto al gran favorito, Ion Iliescu, de 60 años, y actual
presidente como líder máximo del Frente de Salvación Nacional en el poder y del
Consejo Provisional de Unidad Nacional, se presentan Ion Ratiu, de 72 años,
líder del Partido Nacional Campesino, cristianodemócrata, y Radu Campeanu, de
68, del Partido Nacional Liberal.
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