Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
19.05.90
El presidente rumano, Ion Iliescu, está seguro de su
victoria en las urnas el domingo próximo, rechaza categóricamente las
acusaciones de autoritarismo seudocomunista que vierte contra él la oposición y
está notoriamente molesto con las críticas a su gestión y a la campaña
electoral que se han vertido en Occidente. En una larga entrevista con
observadores internacionales llegados a Rumanía para controlar las elecciones,
Iliescu echó ayer en cara a Occidente el haber elogiado, halagado y recibido a
Nicolae Ceausescu años después de que él rompiera con la política del dictador.
Los tres candidatos a la presidencia de Rumanía
comparecieron en la noche del jueves en el primer debate televisado en directo
entre contendientes electorales que se celebra en el Este de Europa desde el
desmoronamiento de los regímenes comunistas. Sobre Bucarest pendía en esos
momentos la sombra de nuevos enfrentamientos entre partidarios y adversarios
del Frente de Salvación Nacional (FSN). Los tres candidatos -Ion Iliescu, del
FSN; Radu Campeanu, del Partido Nacional Liberal (PNL), e Ion Ratiu, del
Partido Nacional Campesino- dieron un ejemplo de moderación en un logrado
intento de apaciguar al final una virulenta campaña electoral. Ratificaron su
compromiso con el consenso básico en los fines democratizadores, si bien quedó
clara la profunda desconfianza que existe entre las diferentes fuerzas de este
país. Siempre existió, y en las breves fases democráticas de este país tuvo
consecuencias trágicas que siempre favorecieron a las diversas dictaduras,
desde Carol II hasta Ceausescu, que han marcado este siglo en Rumanía.
Alternativa
Los observadores internacionales, entre los que figuran los
miembros de una delegación del Consejo de Europa, se entrevistaron asimismo con
Petre Roman, quien expresó su intención de buscar una alternativa de
centroizquierda en Rumanía similar a los socialdemócratas que gobiernan en
España y Francia.
Iliescu, por su parte, defendió un proyecto político cuyo
fin es una socialdemocracia de tipo escandinavo. La noche del jueves al viernes
transcurrió con tranquilidad, a pesar de que se cumplía el ultimátum del
presidente Ion Iliescu a los estudiantes que desde hace tres semanas acampan en
la plaza de la Universidad, en pleno centro de Bucarest, en demanda de la
retirada de todas las candidaturas de ex líderes comunistas en las elecciones,
especialmente de la de Iliescu. El hecho de que el ultimátum coincidiera con un
mitin del Frente de Salvación Nacional, el partido de Iliescu, a pocos
kilómetros del campamento estudiantil, declarado "primera zona libre de
neocomunismo en Rumanía", había hecho temer que se produjeran incidentes
en la capital.
Dirigentes del Frente de Salvación Nacional tuvieron que
hacer frente a grupos de sus simpatizantes que tras el mitin en la plaza de los
Aviadores, en Bucarest, querían acudir a la plaza de la Universidad para
"dar su merecido" a los estudiantes que exigen una depuración de
mandos comunistas.
Gamberros
Éstos son unos "gamberros" y "vagos" que con
sus demandas y manifestaciones están haciendo daño a la imagen de Rumanía en el
exterior, según la amplia mayoría de los seguidores del Frente de Salvación
Nacional y, según todos los indicios, del país en general.
"Nosotros estamos unidos, nosotros no estamos
pagados", gritaban los seguidores del FSN que, en parte organizados desde
fábricas estatales, acudieron al mitin. La hostilidad de los participantes
contra los dos contendientes de Iliescu en la carrera electoral hacia la
presidencia se vertía sobre todo en ataques a "los emigrantes", en
referencia a los rumanos que huyeron tras la toma del poder comunista en 1948 o
durante la dictadura de Ceausescu.
Acusaban a los "emigrantes" de haber "traicionado
al país", haber vivido lejos de las dificultades padecidas por la
población rumana y de volver ahora "para comprar con sus dólares" el
país y querer reconstituir un Estado feudal. Todos aseguran ser anticomunistas,
pero la mayoría defiende el Estado proteccionista y tutelar que han conocido
toda la vida.
Una joven discrepante decía en una calle céntrica de
Bucarest: "Yo votaré a Campeanu para no votar a Iliescu. Mi madre votará a
Iliescu porque, según dice, ni Campeanu ni Ratiu comieron en los últimos años
la misma bazofia que nosotros. Yo le contesto que tampoco Iliescu comía la
misma basura que nosotros en sus restaurantes de la nomenklatura".
Democracia
"Ya sabemos que la compañía Veintitrés de Agosto no
produce beneficios, pero son muchos los que allí trabajan. El FSN no cerrará
nunca esa fábrica", decía a coro en la plaza de los Aviadores un grupo de
seguidores del Frente que se declaraba partidario de "una democracia
específicamente rumana".
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