Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Bucarest
El País Martes,
22.05.90
UNA DIFÍCIL TRANSICIÓN
Los resultados de las elecciones del domingo en Rumanía
conceden un triunfo apabullante al presidente en ejercicio, Ion Iliescu, y en
menor grado al Frente de Salvación Nacional (FSN), mientras se multiplican las
denuncias de abusos e irregularidades durante la jornada electoral. Iliescu
podría haber conseguido el 86% de los votos, según los primeros resultados
parciales, frente a un 10% de Radu Campeanu, del Partido Nacional Liberal
(PNL), y un 3% de Ion Ratiu, del Partido Nacional Campesino (PNC).
En el Congreso de Diputados (Cámara baja), el FSN, con un
69%, se habría hecho con 256 escaños y una cómoda mayoría absoluta. El Partido
Nacional Liberal conseguiría el 8% y 31 diputados; el Partido Ecologista, el 4%
y 15 escaños; la Unión Democrática de los Húngaros, un 6,5% y 26 escaños; el
Partido Nacional Campesino, tan sólo el 3% y 12 escaños, y la Alianza por la
Unidad de Rumanía, un 2,5% y 10 diputados. Destaca en este resultado, ante todo,
la gran diferencia entre el 83% y el 89% que podría lograr Iliescu y el 69% del
FSN, lo que, sin duda, se debe a la enorme popularidad que este político goza,
pese a las descalificaciones de aquellos que le recuerdan su pasado comunista.
"Iliescu también hubiera ganado sin fraude; el FSN,
quizá", decían ayer manifestantes de la oposición concentrados en la plaza
de la Universidad. Con este resultado, Iliescu se convierte en prácticamente
intocable y entra en una posición privilegiada ante las luchas de poder que se
esperan en el FSN en un futuro próximo.
También en el Senado el FSN habría cosechado, según
pronósticos, sondeos y resultados parciales no extrapolables, un gran éxito con
una abrumadora mayoría absoluta de 88 senadores de los 119 de que consta la
Cámara alta. El PNL tendría 10; el Partido Ecologista, 4; los húngaros, 7; el
PNC, 3, y la Alianza por la Unidad, 2 senadores. Los húngaros, en Transilvania
y el Banato, han votado prácticamente en bloque y han convertido al partido de
su minoría en la tercera fuerza política de Rumanía.
Los observadores internacionales, que en su mayoría
partieron ayer sin esperar al recuento de votos, "incontrolable"
según algunos de ellos, están divididos en su apreciación de la jornada
electoral.
Algunos observadores, entre ellos los senadores españoles
Alfonso Cuco y Santiago Pérez García, aseguraron ayer que no pudieron observar
ninguna irregularidad y que la jornada se desarrolló con corrección en términos
generales, si se tiene en cuenta la falta de tradición democrática y la
incultura política de Rumanía. Todos coinciden en que la intimidación en el
campo existía por la estructura social y la dependencia del poder que ésta crea
para los electores.
Garrey Carruthers, jefe de una delegación enviada por la
Casa Blanca, dijo que, pese a todas las irregularidades, las elecciones
constituyen un gran paso hacia la democracia. Ion Ratiu criticó duramente a
Carruthers asegurando que "no se ha enterado de nada".
Descalificación
Otros observadores, como la delegación de la Internacional
Democristiana (IDU), ratificó su descalificación de las elecciones expresada a
EL PAÍS por su presidente, el austriaco Andreas Khol, antes de cerrarse los
colegios. "En cualquier país europeo estas elecciones serían
anuladas", dijo. Una encuesta ante los colegios electorales, realizada por
un instituto de Demoscopia de la República Federal de Alemania, otorgó a
Iliescu el 83%, a Campeanu, un 11 %, y a Ratiu, un 6%. Este último mostró ayer a
la prensa internacional un vídeo que documenta algunas de las miles de
irregularidades denunciadas en todo el país. Grupos metidos en cabinas,
electores acudiendo a la urna con cuatro y más sobres de papeletas y un extraño
transporte de urnas al caer la noche de la jornada electoral demuestran, según
Ratiu, que el fraude en favor del FSN ha sido masivo.
Ratiu anunció que impugnará los resultados de las urnas, y
en el Partido Liberal, la tendencia favorable a denunciar los resultados crecía
anoche por minutos. Las posibilidades de que prospere una denuncia de este tipo
ante la Junta Electoral Central son, sin embargo, muy escasas. Todos los
partidos aceptaron la ley electoral.
Para el Frente, las elecciones se celebraron en normalidad,
con los inevitables incidentes en un país sin tradición democrática. El FSN
acusa a los partidos de la oposición de "patalear" por haber sido
derrotados y tener miedo a la decisión del pueblo expresada en las urnas.
Ayer se cumplían cinco meses del comienzo de la revolución
en Bucarest y algunos miles de personas acudieron a la plaza de la Universidad,
donde, desde hace tres semanas, un grupo de estudiantes y seguidores de la
oposición mantienen una posición de fuerza contra el Gobierno, al que consideran
heredero directo del derrocado y fusilado dictador, Nicolae Ceausescu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario