Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
23.05.90
"Los norteamericanos y los británicos nos han vendido
por segunda vez". Con esta frase reaccionaban ayer estudiantes
concentrados en el centro de Bucarest ante la positiva valoración que las
delegaciones de Washington y Londres han hecho de unas elecciones plagadas de
irregularidades. "Primero nos venden a Stalin en Yalta y ahora aplauden
aquí unas elecciones que calificarían de farsa en casa". El célebre papel
de Churchill otorgando Rumanía a la zona de influencia soviética estaba ayer
presente en las mentes de los manifestantes contra el Frente de Salvación
Nacional (FSN). "Ciudadanos, las elecciones han sido un fraude", reza
el título de un panfleto que ayer circulaba por la ciudad convocando para el
jueves una manifestación de la oposición al FSN. Los estudiantes y miembros de
la oposición llevan tres semanas en la plaza de la Universidad para exigir la
destitución de los dirigentes ex comunistas que siguen ocupando puestos de
responsabilidad. Piden también la aceptación de toda la Proclamación de
Timisoara, un llamamiento a la liquidación de las estructuras y hábitos del
régimen comunista que aún prevalecen.
Pasadas las elecciones y con gran parte de los equipos
occidentales de televisión ya fuera del país, son muchos los opositores que
esperan una acción inminente de desalojo de los centenares de golani
(vagabundos o vagos), como los llamó Iliescu. A las seis de la tarde de ayer el
ministro de Justicia del Gobierno de Petre Roman acudió a hablar con los
concentrados.
A primeras horas de la noche de ayer no había trascendido si
el ministro había acudido a la plaza de la Universidad con un nuevo ultimátum
para el desalojo. El primero que puso Iliescu venció sin consecuencias el
viernes antes de los comicios. Los manifestantes protestan contra lo que
califican de "traición a la revolución", pero están aislados.
Tanto la mayoría de la población,que votó y hubiera votado
al FSN también sin fraude, como las delegaciones extranjeras que han partido de
Rumanía sin asistir al largo recuento de votos dan el proceso electoral por
zanjado. La manifestación del jueves podría ser un indicio de hasta qué punto
los ciudadanos de Bucarest consideran que las irregularidades desvirtúan las
elecciones.
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