Por HERMANN TERTSCH
El País, Sofía,
12.06.90
Decenas de miles de búlgaros se concentraron ayer en el
centro de Sofía para denunciar un supuesto fraude en la primera ronda de las
elecciones generales que se celebró el domingo y que, según las primeras
estimaciones, da una amplia victoria al partido comunista, rebautizado en
Partido Socialista de Bulgaria. La oposición acusó ayer a las autoridades de
fraude electoral y abusos masivos y convocó a sus seguidores a la manifestación
en Sofía.
"Engaño, engaño", gritaba ayer la masa ante el
Palacio de la Cultura. "Yo también considero los resultados conocidos como
un fraude", les dijo Zelo Zelev, el máximo dirigente de la UDF. "Un
partido que llegó hace 45 años al poder por la vía del engaño y la brutalidad
quiere mantenerse en el poder con engaño y brutalidad", denunció Zelev.
Otro de los líderes de la oposición, Petar Beron, ratificó que "no habrá
coalición con los comunistas, con esta mafia roja".
Los observadores internacionales, sin embargo, manifestaron
que en líneas generales las elecciones habían sido todo lo correctas que
permite una situación como la existente en Bulgaria, donde las estructuras del
régimen totalitario siguen intactas y no existe tradición democrática alguna.
La oposición no impugnara los resultados y anunció que
rechaza de antemano toda oferta de coalición de los comunistas. En una reunión
celebrada ayer, todas las fuerzas de la UDF manifestaron su postura contra toda
coalición y recobraron una unidad que habían perdido por las tentaciones de
algunos de entrar en alianza con el actual poder. La primera jornada electoral
ha eliminado estas tentaciones.
Los resultados no se conocerán previsiblemente hasta última
hora de hoy o mañana, pero las estimaciones daban ayer el 47,9% al Partido
Socialista, el 36% a la Unión de Fuerzas Democráticas (SDS), el 5,9% al Partido
Agrario y el 8,1% al partido de la minoría turca.
Según declaraciones del presidente, Petar Mladenov, el PS ha
logrado 74 escaños; la UFD, 33; la minoría turca, 10, y el Partido Agrario, 3.
Los restantes 78 escaños deberán ser cubiertos en la segunda vuelta.
Reunión del Gobierno
El presidente de Bulgaria, Mladenov, convocó ayer una
reunión de emergencia de las principales autoridades del Gobierno y líderes de
los partidos políticos y llamó a la calma. En la reunión se estudiaron medidas
para evitar que la situación derive hacia un conflicto violento. Entre los
asistentes estaban el primer ministro, Andrei Lukanov, y el ministro del
Interior, el general Atanassov Semergey.
Los líderes de la Unión de Fuerzas Democráticas, que
confiaban en vencer y arrebatar en las urnas a los comunistas el poder, estaban
ayer conmocionados ante una derrota que ya no esperaban tras su clara recuperación
en las últimas semanas. Ante la prensa internacional denunciaron diversas
irregularidades durante la jornada electoral y acusaron a las autoridades de
haber cambiado urnas durante su traslado desde los colegios a las juntas
electorales.
La tensión política en este país, que, como su vecina
Rumanía, cuenta aún con un partido comunista que ha cambiado de nombre pero
está intacto, aumentó ayer al conocerse las primeras estimaciones y rechazar la
oposición los resultados como fraudulentos.
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