Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
10.05.90
GENTE
Uno de los héroes de la revolución rumana, nombrado obispo
Pacifista y tolerante, dialogante y sereno, fue uno de los
auténticos héroes de la más sangrienta revolución habida en Europa desde el
Octubre Rojo de 1917. Laszlo Tökes, un frágil religioso rumano de origen
húngaro, mantuvo durante años una lucha solitaria contra el implacable
despotismo de Nicolae Ceaucescu. Tras incontables sufrimientos, sometido a
persecuciones, torturas y amenazas por la Securitate, la policía política, el
débil venció. Ceaucescu es ya tan sólo un mal recuerdo de ignominia. Tökes, que
milagrosamente sobrevivió al dictador, fue nombrado el martes pasado, a la edad
de 38 años, obispo de la Iglesia reformada en la ciudad de Oradea, en
Transilvania.
Con una manifestación en solidaridad con Tökes, comenzó en
Timisoara, en la región multiétnica del Banato, la revolución rumana. Miles de
rumanos, húngaros y alemanes salieron el pasado 16 de diciembre a las calles de
esta ciudad desafiando a las fuerzas represivas de Ceaucescu. Cientos de ellos
murieron, pero días más tarde el ejemplo de Timisoara hacía levantarse a toda
Rumanía contra la dictadura. Desde el púlpito, en la calle y en la Iglesia
reformista, corroída ésta por el oportunismo y la sumisión al dictador de su
jerarquía, Tökes denunció en su día los crímenes de Ceaucescu contra su propio
pueblo. Con el triunfo de la revolución, el todavía entonces sacerdote de
Timisoara se integró en la dirección del Frente de Salvación Nacional (FSN)
para cooperar en la construcción de una sociedad libre en este país largo
tiempo humillado.
Pronto, sin embargo, abandonó este cargo, decepcionado por
los intentos del FSN y sus dirigentes ex comunistas de perpetuarse en el poder.
Hoy este religioso incorruptible es ya uno de los críticos más duros de un
poder al que acusa de haber traicionado la revolución y de recurrir en su
gestión a métodos propios del dictador. Tökes ha condenado el mantenimiento de
los aparatos represivos y las estructuras comunistas de poder que bajo otros
nombres subsisten en Rumanía cinco meses después de la caída de Ceaucescu. Hijo
de un profesor protestante de teología, varios de sus ocho hermanos son
sacerdotes como él. Desde muy joven era conocido como "un fanático de la
verdad". Con su ingreso, el martes, en la cúpula de la Iglesia reformista,
ésta reconoce la inmensa autoridad moral de Laszlo Tökes y rompe con la larga
tradición de sumisión al poder y complicidad con la dictadura de su jerarquía.
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