Por HERMANN TERTSCH
El País, Budapest,
10.04.90
CITAS CON LAS URNAS
Jozsef Antall, de 58 años, historiador de profesión y líder
por vocación, reaccionó con mal disimulada indignación cuando EL PAÍS le
interrogó hace algunos meses sobre las veleidades antisemitas de algunos de sus
colegas de dirección en el MDF, especialmente el escritor y político populista
Istvan Csurka. Pareció molestarle más el hecho de que la Prensa no callara al
respecto que las propias manifestaciones de Csurka sobre "conjuras de
minorías no húngaras", en una referencia más que clara a los miembros de
la Alianza de Demócratas Libres que son judíos. Nadie podrá acusar a Antall de
antisemita. Procede de una familia cuya cabeza, Jozsef Antall padre, dirigente
del Partido de Pequeños Propietarios durante la guerra y ministro después hasta
la toma del poder por los comunistas, salvó a miles de judíos del genocidio
durante la ocupación alemana. En la antes citada conversación reconoció que
"Csurka se comporta a veces como un elefante en una cacharrería".
Antall se despidió entonces moviendo la cabeza en un gesto de falsa modestia
cuando se le deseó suerte "como próximo primer ministro".
Antall es el político más profesional que ha emergido de la
oposición al régimen comunista. Tiene un extremado sentido de poder, irradia
autoridad, habla con maestría en público y no puede ocultar una cierta
arrogancia que muchos auguran le creará serios problemas.
Ayer no pudo vencer la tentación de dar lecciones a la Prensa
internacional de cómo cubrir la información sobre Hungría, irritado por las
acusaciones de nacionalismo a que está expuesto su partido. Habló de
"informaciones veraces" e "informaciones tendenciosas", como
aquellos felizmente desaparecidos comisarios de prensa comunistas. Antall es un
demócrata y su arrebato de ayer no tiene base ideológica, sino de carácter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario