Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
04.04.90
Petar Mladenov, de 53 años, nombrado para ocupar el nuevo
cargo de presidente de la República de Bulgaria, era ya jefe del Estado, hasta
ayer bajo la engañosa denominación de presidente del Consejo Presidencial. Este
término fue concebido por el derrocado Todor Yivkov para crear la falsa
impresión de la existencia de una dirección colegiada durante los 35 años en
que ostentó el poder absoluto. Mladenov es un comunista inteligente y
cosmopolita, buen conocedor de Occidente tras 19 años como ministro de
Exteriores y el hombre de Moscú que dirigió la revuelta de palacio que
acabó el 9 de noviembre pasado con el corrupto régimen de Yivkov. Es reformista
desde que los tiempos y Gorbachov lo exigen.
Pocos en la oposición ven en él a un demócrata, pero muchos
consideran que es hoy una pieza clave para mantener la estabilidad en la
difícil transición hacia el pluralismo, amenazada por la situación económica y
el conflicto étnico de la mayoría búlgara con la minoría turca.
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