Por HERMANN
TERTSCH / ENRIC GONZÁLEZ
El País, Londres,
28.08.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Los presidentes serbio, Slobodan Milosevic, y bosnio, Alija
Izetbegovic, han aceptado que los cascos azules de la ONU sean desplegados a lo
largo de la frontera entre la actual Yugoslavia y la república de
Bosnia-Herzegovina, según confirmó ayer el primer ministro yugoslavo, Milan
Panic, quien mostró su deseo de que esta medida sea "uno de los resultados
concretos" de la conferencia de Londres. Previamente a esa aceptación, EE
UU había anunciado en la conferencia el despliegue de unidades internacionales
en todas las fronteras de Serbia y Montenegro para imponer a estas repúblicas
un bloqueo total en caso de que no pongan fin a la guerra, los asedios a
ciudades, la violación de derechos humanos y su política de limpieza étnica.
Adelantándose a la aún dubitativa postura europea sobre la
división de Bosnia, el Gobierno estadounidense anunció que rechaza "categóricamente
la división en cantones de Bosnia-Herzegovina". Washington, que durante
meses abogó por una política de no injerencia en la crisis de los Balcanes,
rompió en Londres su equidistancia de las fuerzas enfrentadas en los Balcanes. "Los
serbios son los principales culpables hoy de los crímenes que imitan a los
cometidos contra ellos en el pasado", manifestó el secretario de Estado
norteamericano en funciones, Lawrence Eagleburger. "El mundo civilizado no
puede tolerar que florezca este cáncer en el corazón de Europa", añadió.
Reforzar el bloqueo
Eagleburger anunció una acción coordinada con la CE y la ONU
para "reforzar las sanciones económicas contra Serbia y Montenegro y
advertir a cualquier otra parte implicada que también le serán impuestas si
actúan con similar perversidad".
Según anunció, estos organismos situarán inspectores
internacionales y serán desplegados en todas las fronteras de las dos
repúblicas sometidas al embargo, en Hungría, Rumanía, Macedonia, Albania y
Bulgaria, así como en el río Danubio, principal arteria de las violaciones del
embargo decretado por la ONU. También pidió ayuda para los países terceros
damnificados por las sanciones contra Serbia y Montenegro.
Por otra parte, el director de la oficina de asuntos
yugoslavos del Departamento de Estado norteamericano, George Kenney, ha
presentado su dimisión del cargo en protesta por la que considera "ineficaz y
contraproducente" política estadounidense en la zona. Mientras, la OTAN
anunció ayer en Bruselas que su fuerza naval permanente del Atlántico relevará
del 9 al 23 de septiembre a las fuerzas del Mediterráneo que patrullan el
Adriático.
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