Por HERMANN TERTSCH
El País, Mostar,
15.11.92
La cúpula política y militar croata en Bosnia-Herzegovina,
el ministro de Defensa de Croacia, Gojko Susak, el primer ministro bosnio, Mile
Akmadjic y mandos militares de las fuerzas musulmanas en el ejército bosnio
reafirmaron ayer su alianza militar contra Serbia, que estuvo cerca de la
ruptura hace pocas semanas.
"Ya no hay problemas entre nosotros y no puede
haberlos. Tiene que haber unidad de acción plena en la lucha contra el agresor
serbio, como la que estamos demostrando ahora mismo en Maglaj", manifestó a EL
PAÍS el portavoz del Consejo de Defensa Croata (HVO) que participó en el
encuentro, Veso Vegar, en uno de los escasos edificios no destruidos por la
artillería serbia en Mostar, capital de la Herzegovina. Entre los participantes
musulmanes estaba el ya célebre general del ejército bosnio Mate Sarlija-Daidza
que con sus "boinas rojas" es uno de los mandos más influyentes en la
tropa. Maglaj, una ciudad de Bosnia central defendida por fuerzas conjuntas
croato-musulmanas, seguía ayer bajo intensos ataques de infantería serbia
apoyada por carros de combate en lo que el general francés de los cascos
azules, Philippe Morillon, calificó como "flagrante violación del alto el
fuego por unidades serbias".
El general francés rechazó la posibilidad de que este ataque
pudiera deberse a falta de coordinación de las fuerzas serbias con su mando y
aseguró que un ataque de esta entidad ha tenido que ser ordenado por un alto
dirigente de la parte serbia. También se registraron combates en otros frentes,
acercando aún más el fin de un alto el fuego en el que pocos creían y que para
muchos nunca existió.
Ayer en Mostar, varios participantes pusieron en duda la capacidad
de los defensores de Maglaj para resistir, pero dejaron claro que este posible
revés no empaña la clara mejora de las posiciones militares bosnias tras varios
éxitos en el norte de Bosnia y el este de la Herzegovina.
Los enfrentamientos armados entre miembros del HVO y fuerzas
musulmanas del ejército bosnio en ciudades como Travnik y Prozor, que
provocaron varias decenas de muertos, habían creado una grave tensión entre las
dos comunidades aliadas. Ayer, mientras en las desoladas calles de la ciudad
medieval soldados musulmanes y croatas se encaramaban a camiones para acudir al
frente oriental, en la sala todos los oradores abogaban por la unidad de
alianza y eliminación de los recelos. El oficial del HVO, Veso Vegar, insistió
en que la formación del Gobierno de Herzeg-Bosnia en la Herzegovina
mayoritariamente croata no es una emulación de la proclamación de Estados
serbios en las zonas ocupadas por las fuerzas de Radovan Karadzic.
"Nosotros luchamos por la integridad de Bosnia-Herzegovina. Queremos una
autonomía para esta región mayoritariamente croata pero no para una anexión a
Croacia", dijo Vegar.
[El ejército serbio entregó ayer a la Cruz Roja a 756
prisioneros musulmanes y croatas del campo de detención de Manjaca, al noroeste
de Bosnia, informa France Presse].
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