Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
01.12.91
El Ejército federal yugoslavo reanudó ayer el ataque de
morteros y artillería contra la ciudad croata de Osijek, en la que se espera
una nueva ofensiva serbio-federal según se acerca la fecha prevista para el
reconocimiento internacional de Croacia y Eslovenia por parte al menos de
Alemania, Austria, Hungría, Italia, Bulgaria, Australia y la Santa Sede. Diez
personas murieron ayer por la mañana a causa del bombardeo.
El reconocimiento de Croacia y Eslovenia podría producirse,
según todos los indicios, el próximo día 18 de diciembre si Alemania no logra
en la cumbre de Maastricht un consenso comunitario en este sentido. Más de 2.000
personas, civiles en su mayoría, han desaparecido desde que, el 18 de
noviembre, el Ejército serbio-federal rompió las últimas resistencias croatas y
ocupó Vukovar. El Ejército federal ha presentado en sus negociaciones para el
intercambio de prisioneros una lista con tan sólo 890 nombres, mientras los
croatas disponen de una de cerca de 3.000.
El enviado de la ONU para estudiar el despliegue de los
cascos azules en la antigua Yugoslavia, Cyrus Vance, comenzará hoy sus
conversaciones en Belgrado tras haber renunciado la parte croata prácticamente
a toda condición para su despliegue. El que fuera presidente de la extinta
presidencia colectiva yugoslava, el croata Stipe Mesic, pidió ayer que el
despliegue de cascos azules se produzca también en la república de
Bosnia-Herzegovina, cuya población mayoritariamente musulmana y croata se halla
crecientemente amenazada por la proclamación de "regiones autónomas
serbias" y la omnipresencia del Ejército serbio-federal, que utiliza su
territorio como base para los ataques a Croacia.
También el máximo representante de los albaneses de Kosovo,
el escritor y presidente de la Liga Democrática Ibrahim Rugova, pidió ayer el
despliegue de tropas internacionales en Kosovo y que la comunidad internacional
otorgue a esta provincia el mismo trato que a las repúblicas. El 90% de la
población de Kosovo es albanesa y vive en una situación de represión extrema
impuesta por el régimen serbio. El ataque a Osijek ayer se recrudeció a lo largo
del día. El ejército impidió una vez más el acceso de monitores comunitarios a
las localidades de Nadim y Skabrnja, en cuyo asalto por el Ejército y la
guerrilla serbia el día 18 murieron varias decenas de civiles.
Ayer, una delegación soviética, encabezada por el ruso
Nicola¡ Engler, miembro de la comisión de defensa del Sóviet Supremo de la
Unión Soviética, expresó en Zagreb sus conclusiones tras una visita al frente y
calificó al Ejército federal y al régimen serbio como el "claro agresor en
esta guerra".
Según Engler "no es Serbia sino el agonizante régimen
comunista y su Ejército los que intentan sobrevivir con esta guerra de agresión
contra Croacia". Engler manifestó que Rusia "debe unirse de inmediato
a aquellos países que sean los primeros en reconocer a Croacia, a Eslovenia y a
todas las repúblicas de la antigua Yugoslavia".
Rusia, tradicional aliado de Serbia, no puede guiarse por
antiguas filias culturales o religiosas sino por el respeto al derecho
internacional y a los derechos nacionales y humanos, dijo Engler.
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