Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Karlobag
El País Lunes,
25.11.91
El decimocuarto alto el fuego de la guerra yugoslava,
firmado el sábado en Ginebra bajo el auspicio de la ONU y de la Comunidad
Europea (CE), y que entró en vigor a las seis de la tarde, hora de Madrid, fue
roto apenas media hora más tarde. A las 18.30 se registraron bombardeos
artilleros del Ejército federal y la guerrilla serbia sobre la ciudad croata de
Osijek.
El presidente croata, Franjo Tudjman, lanzó ayer duras
acusaciones contra las fuerzas proserbias en una alocución televisada en la que
afirmó que "antes de que lleguen las fuerzas de pacificación, los
agresores yugoslavos y serbios intentan redondear sus conquistas territoriales
hasta los límites de la Gran Serbia". Tudjman no hizo mención al alto el
fuego y pronosticó nuevos ataques militares. El principal foco bélico es desde hace días la ofensiva lanzada por el Ejército en Eslavonia oriental
con el objetivo de tomar Vinkovci y Osijek, como hizo hace una semana con
Vukovar.
En Osijek, principal blanco de los bombardeos del Ejército
en los últimos días, la masiva huida ayer de mujeres y niños, aprovechando la
relativa calma en las salidas hacia Djakovo y Valpolo, era la más clara
manifestación de falta de fe en el alto el fuego.
Fue precisamente en Osijek donde, tras una breve pausa a las
18.00 hora española, se reanudaron los bombardeos con granadas de artillería y
mortero sobre el centro de la ciudad a las 18.30. El hospital seguía recibiendo
heridos, unos 60 desde primera hora de la mañana, la cifra media de los
ingresos diarios en la última semana, en los sótanos del edificio, gravemente
dañado por los bombardeos.
En el norte de Dalmacia, cerca de los frentes de Zadar y de
Lika, ayer sólo hubo intercambios esporádicos de fuego, aunque la Guardia
Nacional lo atribuía más a la violentísima tormenta que se desató que a la
mediación de Cyrus Vance.
Miles de refugiados huían hacia el norte en todo vehículo
disponible y protagonizaban escenas de gran dramatismo ante los hoteles
veraniegos de la costa ya abarrotados de civiles huidos de otras zonas bélicas.
La situación de estos refugiados se vio agravada por un
fortísimo bura, el típico viento del mar Adriático, que cortó la comunicación
por transbordadores entre la región de Zadar y Karlobag, la única vía posible
tras la voladura del viaducto de Mozenica por la guerrilla serbia y el
Ejército.
Niños, mujeres y ancianos, muchos llorando y sin más equipaje
que alguna bolsa de plástico, se protegían del viento y la lluvia en los
salones de los ya repletos hoteles de Karlobag, Senj y Crikvenica a la espera
de ser alojados en algún otro punto de la costa.
Las autoridades croatas y el Ejército federal dieron ayer
los primeros pasos para el cumplimiento del acuerdo para la retirada de las
tropas federales de la región de Zagreb. El Gobierno croata hizo un llamamiento
por radio a sus tropas y la población para que permitiera la evacuación sin
incidentes del cuartel de Plesu, junto al aeropuerto de la capital.
Paraga, en huelga de hambre
En Zagreb, mientras tanto, el presidente del ultraderechista
Partido del Derecho, Dobroslav Paraga, se declaró ayer en huelga de hambre en
la prisión en que se halla detenido desde el pasado sábado, acusado por el
Gobierno de intento de insurrección armada. Su vicepresidente, Vukovic,
arrestado con Paraga y liberado el domingo, también se niega a comer hasta que
su jefe sea puesto en libertad.
Pese a esta protesta, la falta de una respuesta violenta de
HOS, el brazo militar del Partido del Derecho, a la detención de su presidente
ha reforzado la autoridad del Gobierno croata en el frente. Posiblemente
reduzca asimismo el peligro de que las fuerzas de este partido vuelvan a actuar
contra el Ejército federal dando a éste pretexto para reanudar los bombardeos
contra objetivos civiles como ha sucedido tras anteriores ceses de fuego.
[El Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez
de Cuéllar, que llegó a Madrid ayer por la noche procedente de Roma, declaró en
el aeropuerto de Barajas que espera que el Consejo de Seguridad de la ONU
apruebe durante la próxima semana el despliegue de fuerzas pacificadoras en
Yugoslavia. "Vance", explicó Pérez de Cuéllar, "viajará a
Yugoslavia con un grupo de expertos de la ONU para conocer las necesidades de
las partes enfrentadas". Una vez recabada esa información, Pérez de
Cuéllar planteará al Consejo de Seguridad el establecimiento de la fuerza. El
proceso supone reclutar tropas de diversos países que sean aceptadas tanto por
las partes como por el propio Consejo. Además, hace falta financiar la
operación que, según el Secretario General, "puede ser muy costosa",
informa.
Interrogado sobre la voluntad real de los contendientes de
llegar a un alto el fuego en Yugoslavia, Pérez de Cuéllar afirmó: "Han
firmado un documento, que tengo en mi poder, por el que aceptan la presencia de
la ONU y se comprometen a un cese el fuego que debe empezar hoy, aunque sea
cinco minutos antes de las doce".]
[Por otra parte, el canciller alemán, Helmut Kohl, volvió a
declarar ayer que está dispuesto a reconocer la independencia de Croacia y
Eslovenia sin esperar a que le sigan todos los países europeos, informa Efe.]
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