Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Sarajevo
El País Martes,
24.11.92
Las fuerzas de las Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina
advirtieron ayer a la parte serbia que el miércoles enviarán sendos convoyes a
las ciudades de Gorazde y Srebrenica y que deberán asumir las consecuencias de
cualquier obstáculo que se les ponga. Esta advertencia se producía mientras las
fuerzas serbias lanzaban ayer una gran ofensiva en todo el frente Norte y un
ataque con granadas y ametralladoras pesadas sobre Sarajevo.
En Gorazde y Srebrenica decenas de miles de personas
"están en el límite de supervivencia", asediadas desde hace meses por
irregulares y por el Ejército serbio, según manifestó ayer el responsable del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el español
José María Mendiluce. "Estamos ante un punto de inflexión. Quien crea que
puede jugar con nosotros y con las vidas de centenares de miles de personas
debe saber que le costará caro", advirtió Mendiluce en Sarajevo en
presencia del general Phillipe Morillon, jefe de las tropas de la ONU
desplegadas en Croacia y Bosnia-Herzegovina (Unprofor). Mendiluce pronunciaba
estas duras palabras mientras Sarajevo volvía a ser objeto de un fuerte ataque
artillero y los campos de batalla se extendían de nuevo por toda la república.
Un millón de personas puede perder la vida este invierno si las hostilidades o
bloqueos impiden la ayuda, según Mendiluce.
Ayer iban aún más atentos que en días pasados los pilotos
franceses del avión militar Transaal cuando, tras un descenso en picado y el
sistema antimisiles conectado, aterrizaban por la mañana en el aeropuerto de
Sarajevo. Sabían que desde hacía 24 horas la ciudad era de nuevo atacada.
Quince
aviones
Los intensos bombardeos sobre Sarajevo y la zona del
aeropuerto llevaron a que ACNUR decidiera suspender los vuelos humanitarios
hacia la capital bosnia. Durante el día de ayer, 15 aviones cargados con ayuda
humanitaria lograron aterrizar en Sarajevo antes de la suspensión.
La capital bosnia, único frente donde el alto el fuego
firmado hace 10 días parecía aún mantenerse, era de nuevo escenario de guerra
abierta. "Alguien está muy interesado en hacer fracasar los esfuerzos de
paz. O avanzamos ahora en esto o habrá una nueva escalada del conflicto",
manifestó el general Morillon en su cuartel general de Sarajevo.
Desde la llegada de Morillon al mando de los cascos
azules ha cambiado la forma de actuar de estas tropas. Él lo atribuye al
nuevo mandato del Consejo de Seguridad. El caso más espectacular fue el envío
el sábado de siete blindados británicos a la primera línea de fuego en la
ciudad de Turbe, cuando las fuerzas serbias realizaban un asalto contra las muy
debilitadas posiciones croato-musulmanas. La presencia de los blindados blancos
de la ONU como fuerza de interposición hizo remitir la violencia y el
mantenimiento de un frente que, de caer, provocaría una nueva oleada de
refugiados desde la vecina ciudad de Travnik.
El general francés aseguró ayer que estas acciones se
reforzarán. Al anochecer, la explosión de granadas de mortero y el intenso
fuego de ametralladoras pesadas se volvieron a adueñar del valle del río
Miljacka, en el que la otrora bella capital bosnia es ya un paisaje de
esqueletos de edificios, escombros y desolación. Con el fin de toda pretensión
de alto el fuego en Sarajevo, las fuerzas serbias parecían responder a las
nuevas directrices del Consejo de Seguridad de la ONU tendentes a hacer respetar
un embargo contra Serbia y Montenegro, violado cómoda y sistemáticamente por
aliados tácitos de Belgrado y un ejército de especuladores.
"Un frente de más de 100 kilómetros está bajo la
ofensiva serbia", anunciaba ayer Radio Sarajevo. En ciudades como Travnik,
Olovo, Bihac, Gradacac y Maglaj se combatía aún con mayor violencia que en días
pasados. Ha comenzado una ofensiva masiva de las fuerzas serbias para intentar
reinstaurar el corredor que une sus territorios ocupados con Serbia, vital para
su suministro.
Despliegue de misiles
Despliegue de misiles
Unidades de Banja Luka reforzaron en los últimos días a las
fuerzas en este frente, aunque no hay confirmación del despliegue de misiles
tierra-tierra y parece claro que los mandos militares serbios quieren utilizar
todos los medios a su alcance para concluir estas operaciones que, pese a su
superioridad en armamento, tantas bajas humanas y pérdidas materiales les están
costando.
Ya se había anunciado esta ofensiva con una reforzada
actividad propagandística de mandos militares y dirigentes del Partido
Democrático Serbio (PDS) que se desplazaron en los últimos días a los diversos
frentes para arengar a sus tropas "al combate por la nación serbia".
La falta de motivación, la indisciplina con la que actúan
los irregulares y la descomposición tanto de la tropa regular como de la
retaguardia dominada por los elementos más radicales, se han convertido en
obstáculos al menos tan importantes para el buen funcionamiento de la maquinaria militar serbia como la resistencia bosnia y la constante mejora de su
organización.
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