Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
02.05.92
Las fuerzas gubernamentales de Bosnia-Herzegovina lanzaron
ayer una amplia operación en Sarajevo para neutralizar los numerosos nidos de
francotiradores que grupos de la guerrilla serbia y miembros del Ejército
federal lograron instalar por toda la ciudad. La mayor parte de los muertos
habidos en Sarajevo en los últimos quince días se debieron a la acción de
francotiradores y no de los bombardeos.
Especialmente en la zona de Nuevo Sarajevo, cercano al
edificio de la televisión, la defensa territorial de la ciudad realizó ayer a
media tarde un gran despliegue de fuerzas. Bloquearon todos los cruces y registró
numerosas viviendas en las que se sospecha la existencia de estos nidos, en los
que a veces dormidos durante días, es decir inactivos, actúan estos
expertos del terror urbano. El miedo a salir a la calle y caer abatido de un
tiro en la cabeza disparado por un experto desde un lejano apartamento es uno
de los factores que más inmovilizan a Sarajevo e inducen a sus habitantes a
abandonarla. Las fuerzas territoriales leales al Gobierno de Bosnia-Herzegovina
junto a estudiantes de Sarajevo serbios, musulmanes y croatas, intentaban
limpiar las zonas donde ayer mismo se produjeron varios heridos debido a la
actuación de estos comandos de operaciones de retaguardia.
Disparos en la cabeza
El depósito de cadáveres del Departamento de Traumatología
del Hospital Clínico recibe a diario algún cadáver con un sólo disparo en la
cabeza. El único denominador común de las víctimas es el haber muerto en la
calle mientras paseaban o iban de compras entre altos bloques de pisos, en los
que tanto el Ejército serbio-federal como sus servicios de información (KOS)
solían comprar los apartamentos para sus miembros destinados en Sarajevo y de
otra procedencia.
En el norte de la república, la voladura de dos puentes
sobre el río Sava, en las cercanías de Brecko, causó la muerte de al menos 15
personas que en el momento de la explosión transitaban por ellos. Estos dos
puentes eran vitales para la conexión entre Croacia y Bosnia-Herzegovina, y
fueron volados por las fuerzas serbias para evitar suministros de material para
los combatientes musulmanes y croatas.
Mostar volvió a ser objeto el jueves de un violento ataque
por parte del Ejército serbio-federal, que acusó a las fuerzas croatas de haber
secuestrado a más de una docena de soldados y ayer, en el bastión croata de
Travnik, en el noroeste de Bosnia, fuerzas croatas asediaban un cuartel del
Ejército en nuevos intentos por conseguir un potencial militar en el centro de
la república, que se halla totalmente rodeado por fuerzas serbias.
Mientras, las fuerzas serbias están transportando grandes
cantidades de materiales hacia Serbia que, según fuentes de Sarajevo, son
maquinaria y productos almacenados en fábricas de las regiones que no están
bajo absoluto control de sus fuerzas.
Convoyes de decenas de camiones de la empresa estatal serbia
Srbijatransport, muy cargados, cruzaban ayer Bosnia central hacia Bratunac en
dirección a Serbia, mientras otras caravanas similares entraban en Bosnia
vacíos y protegidos por tanquetas del Ejército y tropas de infantería
federales.
En Zvornik, que se halla bajo poder del Ejército desde hace
tres semanas y, según la agencia serbia Tanjug, hace una vida ya
"totalmente normalizada", EL PAÍS vio ayer cómo ardían dos casas por
lo alto de su ubicación en la montaña controlada por las fuerzas musulmanas.
Decenas de casas han sido destruidas en esta ciudad desde
que entró el Ejército, precedido de la guerrilla serbia, para "restaurar
el orden" y representantes de una agencia humanitaria internacional.
Miembros de la guerrilla cargaban al menos treinta cadáveres de mujeres y niños
en un camión.
CONFUNDIR A LOS PERIODISTAS
"Los musulmanes, los más radicales, se disfrazan de
milicianos serbios y maltratan a los periodistas para desacreditarnos". El
simpático oficial de la policía serbia de Bratunac, sobre el río Drina, se
dirigía en tono confidencial a los periodistas en la primera de las treinta
barricadas entre la frontera de Bosnia-Herzegovina y Serbia. La policía serbia,
e incluso el Ejército, han mejorado considerablemente el trato que otorgan a la
prensa extranjera en zonas de guerra. Belgrado comienza a ver la importancia de
las relaciones públicas si éstas no trastornan sus planes. Sin embargo, el
mayor peligro procede de los incontrolados controles de carretera de las
diversas milicias serbias, algunas dirigidas por delincuentes notorios como
Arkan, buscado en varios países europeos y hoy dueño de la región de Bijelina.
En estos controles, los hombres de Arkan y de otros grupos
de irregulares se han convertido en meros salteadores de caminos bajo bandera
serbia. Mientras, los musulmanes reciben a la prensa internacional con la
esperanza de conmover y movilizar a la opinión pública internacional e impedir
nuevas matanzas de sus gentes.
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