Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
12.01.92
Oficiales del Ejército federal yugoslavo han comenzado a
reinterpretar el acuerdo de paz y las condiciones del despliegue de los cascos
azules alineándose con el frente de rechazo al plan de paz que encabeza Milan
Babic, el líder de la autoproclamada República Serbia en la región croata de
Krajina. La aceptación de este plan por parte del presidente serbio, Slobodan
Milosevic, ha desencadenado fuertes enfrentamientos en el bando serbio-federal.
Estos enfrentamientos se han concretado en intercambios de
acusaciones de traición entre partidarios y adversarios de la presencia de
tropas internacionales y del plan de paz de la ONU. El teniente general Ratko
Mladic, que está al mando, de tropas serbio-federales en Eslavonia oriental,
una de las regiones donde habrían de desplegarse los cascos azules, ha
declarado que "el plan de paz no supone necesariamente la retirada
completa de las tropas del ejército federal". El acuerdo de Sarajevo del
día 2 señala que todas las fuerzas armadas en las denominadas "áreas bajo
protección de las Naciones Unidas (UNPA)" serán retiradas o disueltas y
desarmadas.
Medios políticos en Zagreb y Belgrado están convencidos de
que entre los mandos del ejército desplegados en el frente y que mantienen
ocupado en torno a un tercio del territorio croata son muchos los contrarios a
la retirada de estas regiones y comparten la posición de los dirigentes
serbios, de la Krajina, Banija y Eslavonia.
El nuevo ministro de defensa, Blagoie Adzic, uno de los más
duros exponentes del frente serbio en el Ejército, no se ha pronunciado aún en
público sobre el plan de paz que su antecesor, Veljko Kadijevic, defendió hasta
su dimisión, el pasado día 8.
Milan Babic ha calificado de "traición al pueblo
serbio" el plan de paz que explícitamente señala que todas las fuerzas
armadas deberán abandonar las regiones donde habrán de desplegarse las tropas
de la ONU. También asegura disponer de 30.000 hombres leales a Krajina que
"bajo ningún concepto" entregarán sus armas.
El Ejército federal anunció ayer la apertura de un sumario
contra un oficial y medidas disciplinarias contra otros cuatro en relación con
el derribo por uno de sus aviones de combate de un helicóptero de observadores
de la Comunidad Europea. El comunicado del mando militar serbio-federal insiste
en que la misión comunitaria tuvo parte de la responsabilidad del incidente por
no informar correctamente sobre este vuelo a las autoridades competentes. El
portavoz de la misión de la CE en Zagreb, el portugués Joao da Silva rechazó
rotundamente esta afirmación.
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