Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
07.12.91
La nueva ofensiva del Ejército serbio federal era previsible
tras los graves reveses diplomáticos sufridos por Serbia y el mando militar en
los últimos días. Serbia ha sido identificada tardía pero inequívocamente por
la comunidad internacional como el agresor en esta guerra. El Ejército federal
ha sido acusado de crímenes de guerra por los observadores comunitarios. El
reconocimiento internacional de Eslovenia y Croacia por parte de algunos países
al menos es ya inminente. El aislamiento internacional de Serbia y Montenegro
es cada día mayor.
El régimen de Belgrado intenta ahora recuperar por la vía
militar la iniciativa que ostentó en el terreno diplomático.
Serbia aceptó hace un mes el envío de cascos azules con
la condición implícita de que se desplegaran éstos en el frente y sancionaran así
sus conquistas de territorio croata.
La visita de Cyrus Vance al frente, sus acusaciones contra
el Ejército y la recomendación de un informe comunitario para el envío de
fuerzas armadas internacionales para frenar al Ejército serbio federal han
hecho cambiar de nuevo su actitud.
Dubrovnik, ayer bajo fuertes bombardeos, no tiene minoría
serbia que liberar. Tampoco la tiene Osijek. Tampoco hay allí
"cuarteles bloqueados" por los croatas a los que prestar ayuda
armada. Pero Dubrovnik es la ciudad en cuya defensa se han comprometido las
Naciones Unidas a través de la Unesco, la CE y numerosas personalidades
europeas.
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