Por HERMANN TERTSCH / AGENCIAS
El País, Zagreb /
Sarajevo, 11.11.92
GUERRA EN LOS BALCANES
La mayor operación de evacuación de refugiados de Sarajevo
desde el estallido de la guerra estuvo a punto de fracasar ayer a causa de la
actitud de las fuerzas serbias que rodean la capital bosnia. El convoy de la
Cruz Roja bosnia, compuesto por más de 1.000 musulmanes y croatas que viajaban
en 14 autobuses, logró llegar ayer por la noche a Kiseljak (ciudad bajo control
croata a 30 kilómetros de Sarajevo) tras haber sido detenido durante horas por
las fuerzas serbias cerca de Ilizda, en las afueras de la capital de Bosnia,
aunque las noticias eran contradictorias.
Los serbios alegaron que habían detenido el convoy tras
recibir informaciones que aseguraban que un autobús con refugiados serbios no
había partido de Sarajevo. El jefe del Estado Mayor bosnio, Sefer Halilovic,
entrevistado por la televisión de Sarajevo, aseguró que los musulmanes que
viajaban en el convoy que se dirigía al puerto croata de Split, habían sido
arrestados por los serbios y que como represalia el resto de la operación había
sido suspendida. La Cruz Roja bosnia tiene previsto evacuar a un total de 6.000
personas en tres días. El destino final de estos nuevos refugiados es Split para
los croatas y algunos musulmanes, y Belgrado para cerca de 1.000 serbios. El
convoy que ayer consiguió alcanzar la ciudad de Kiseljak tenía previsto
reemprender el camino hacia Split en las primeras horas de hoy.
La operación ha sido organizada por la Cruz Roja ante la
certeza de que en pocas semanas el frío comenzará a cobrarse víctimas entre la
población de Sarajevo y otras zonas cercadas por las fuerzas serbias. La
policía bosnia controló la salida del convoy para evitar que se sumaran al
mismo hombres en edad militar, sometidos a la movilización general. Las fuerzas
de la ONU (Unprofor) criticaron esta evacuación, que calificaron como un
ejemplo de limpieza étnica, y rechazaron proteger el convoy.
La razón de vivir
Sólo 14 de los 26 autobuses previstos salieron ayer de
Sarajevo repletos de pasajeros con escasas pertenencias. Los fugitivos eran
jóvenes o ancianos, heridos o tullidos, y casi todos abandonaron la asediada
ciudad con lágrimas en los ojos. Nermin Zupcevic, un joven combatiente de unos
20 años, abrazaba a su hijo de seis meses y a su mujer: "Estoy
destrozado... mi mundo se ha ido... He perdido la razón de vivir".
Zupcevic se queda para ayudar a defender Sarajevo mientras su familia intentará
llegar a París.
Darko Coric, que perdió una pierna en el frente, acudió en
muletas a despedir a su abuela. "Estoy en la lista de pasado mañana, pero
no estoy seguro de que pueda marcharne", decía. "Me quiero ir porque el
invierno será muy duro para mí, pero por otra parte quisiera quedarme por mi
familia y mis amigos, y porque la guerra no ha terminado".
Había ayer una gran aglomeración de gente en una ciudad
cuyos habitantes han sido golpeados indiscriminadamente por los bombardeos, y
en la que siempre se evita toda concentración humana en un mismo punto. Los
refugiados dejaron atrás 380.000 personas atrapadas en Sarajevo, en su mayoría
sin agua ni luz y dependientes de los escasos recursos de la ayuda
internacional, que llega a cuentagotas.
Los miembros de las organizaciones humanitarias criticaron
la falta de organización que rodeó la salida del convoy, en parte por la falta
de combustible y en parte por la actitud de las Naciones Unidas. El coordinador
de la Cruz Roja bosnia manifestó: "Estamos decepcionados con la decisión
de Unprofor. Era la única oportunidad de hacer algo por esta gente y no han
hecho nada de nada". La evacuación de Sarajevo es una cuestión explosiva
para el Gobierno bosnio y para las fuerzas de la ONU, ya que ambos preferirían
concentrar sus esfuerzos en preparar la ciudad para el invierno. "Esto
es limpieza étnica. La presión de los serbios pretende sacar a los
serbios de la ciudad... No queremos formar parte de esto", declaró Adnan
Abdelrazek, alto oficial de la ONU en Sarajevo.
Con el permiso para esta operación, el Gobierno bosnio
abandona ya definitivamente sus intentos de mantener en las ciudades asediadas
al mayor número posible de habitantes por considerar que la huida de éstos
merma la voluntad de resistencia y contribuye a la limpieza étnica, objetivo
final de los asedios de las fuerzas serbias a las ciudades bosnias.
La materialización de esta gran operación de salvamento era
aún un enigma al cierre de esta edición ya que los autobuses no habían llegado
aún a Kiseljak, ciudad al oeste de Sarajevo, ya en la zona bajo control bosnio
y croata.
Ayer, mientras una emisora de radio anunciaba que las tres
partes contendientes habían acordado un alto el fuego, a entrar en vigor hoy,
los combates eran especialmente violentos en la Herzegovina oriental y Bosnia
central. El supuesto acuerdo llegaba ayer horas después de que el presidente
bosnio, Alia Izetbegovic, rechazara una propuesta de paz a cambio de territorio
del líder de los irregulares serbios de Bosnia, Radovan Karadzic.
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