Por HERMANN TERTSCH
El País, Tirana,
24.03.92
CITAS EUROPEAS CON LAS URNAS
El virtual líder máximo de Albania, el cardiólogo Sali
Berisha, dejó caer ayer, horas después de su impresionante victoria, una carga
de profundidad sobre los Balcanes y las relaciones con la vecina Serbia al
anunciar que "todos los albaneses, vivan donde vivan, tendrán derecho a la
ciudadanía de Albania". Esto, que algunos podrían confundir con una oferta a
los emigrantes y refugiados desperdigados por el mundo, podría convertirse en
un casus belli con Serbia, en la que, tras el aplastamiento de la
autonomía de Kosovo en 1988-1989, viven más de dos millones de albaneses.
Berisha fue aún más lejos al anunciar una activa defensa de
la autodeterminación de Kosovo (provincia autónoma mayoritariamente albanesa
enclavada en Serbia), "según el mismo derecho que asistió a Croacia y
Eslovenia".
Tras la represión del presidente serbio, Slobodan Milosevic,
sobre la mayoría albanesa en Kosovo, el ejercicio de este derecho supondría la
anexión de Kosovo a Albania.
Nadie duda que la inmensa mayoría de los serbios trataría de
impedir, incluso con la guerra, la secesión de un territorio que consideran la
cuna de su nación y cultura.
Los resultados de las elecciones albanesas, que ponen fin a
la implacable dictadura que ejercía un efecto disuasorio sobre los deseos de
"reunificación albanesa", fomentarán las demandas en este sentido a
ambos lados de la frontera formada por las legendarias Bjeshkët e Nemura
(montañas malditas).
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