Por HERMANN TERTSCH
El País, Tirana,
24.03.92
CITAS EUROPEAS CON LAS URNAS
El Partido Democrático de Albania (PD) consiguió una
aplastante victoria sobre los ex-comunistas del Partido Socialista (PS) en las
elecciones del domingo, dando fin al último régimen comunista de Europa. Con
cerca del 68% de los votos emitidos, según los primeros resultados, el PD,
liderado por el cardiólogo Sali Berisha, tenía ayer asegurada la mayoría
absoluta y parecía cercano a cubrir dos tercios de los escaños del Parlamento.
Decenas de miles de albaneses se congregaron en Tirana para celebrar
ruidosamente la caída de los herederos de Enver Hoxha.
Caravanas de coches y camiones haciendo sonar sus bocinas y
tirando flores de mimosa a los transeúntes, familias enteras llorando de
felicidad por las calles y caras de alivio por doquier marcaban ayer la gran
jornada de fiesta de un pueblo albanés que en su miserable existencia hace
décadas que dejó de tener motivos de fiesta. Al cierre de esta edición no se
disponía en Tirana de información sobre incidentes que se temían en días
pasados. Las irregularidades en el proceso electoral, denunciadas por igual por
los ex comunistas, el PD y el Partido de los Derechos Humanos de la minoría
griega, no tenían excesiva entidad para las condiciones sociales, políticas y
económicas de Albania, y en todo caso no parecían haber alterado
significativamente los resultados.
La victoria del Partido Democrático, muy superior a la
esperada por los más optimistas miembros del partido, deja al jefe del Estado,
Ramiz Alia, heredero del dictador Enver Hoxha, virtualmente entregado al
capricho de la nueva mayoría. "Esperemos que tenga el sentido común de
dimitir", declaró en una primera reacción Djelber Vrioni, dirigente del PD
en Tirana.
El gran triunfador de las elecciones, el presidente del PD,
Sali Berisha, anunciaba ayer "el final de la larga y cruel noche, el
amanecer para la nación albanesa". No obstante, recordó los inmensos
problemas a que se enfrenta y que su partido deberá ahora intentar resolver en
solitario ante la práctica desaparición de los demás partidos de oposición. Al
mismo tiempo, Berisha pidió a Europa ayuda para la nueva democracia, que
incluya también la normalización de la situación legal de los albaneses huidos
a Europa Occidental en los últimos meses.
El Partido Socialista, que apenas logró el 22%, no podrá
contar más que con una exigua representación de unos 30 parlamentarios en una
cámara que, aún por delimitar en una segunda vuelta algunos escaños, oscilará
en torno a los 140 diputados. El Partido Socialdemócrata logró un 4,3% de los
votos, el Partido Republicano el 2,7% y el Partido de los Derechos Humanos el
2,9%, según los resultados disponibles, aún no definitivos.
Sin deseos de revancha
Berisha declaró ayer que "el pueblo albanés debe ahora
dar por concluida la oscura tormenta, mirar alrededor para evaluar los daños y
emprender la tarea de la reconstrucción". El dirigente del PD manifestó
que no permitirá que los deseos de revancha contra los comunistas se apoderen
del país. "No tenemos tiempo ni energías que perder en la revancha.
Necesitamos todas [las fuerzas] para la reconstrucción. La catástrofe en que se
halla el país lo requiere".
Berisha anunció la reinstauración del "imperio de la
ley y el orden" en un país que con la disolución del poder comunista en
los últimos meses se ha sumido en el caos y la anarquía, con el índice de
criminalidad más alto de Europa y la paralización de todos los órganos del Estado.
En una intervención sin precedentes en la reciente historia
de Europa oriental, el embajador de Estados Unidos, William Rierson, se dirigió
ayer junto a Berisha a las decenas de miles de albaneses concentrados en la
plaza de Skanderbeg, en Tirana, para felicitarles por el triunfo del Partido
Democrático, en apoyo del cual se ha volcado la representación norteamericana
sin el menor pudor. La política norteamericana en Albania se tradujo ya hace un
año en el patrocinio total del PD de Berisha.
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