miércoles, 12 de abril de 2017

BODAS DE SANGRE EN LOS BALCANES

Por HERMANN TERTSCH
El País,  Sarajevo, 03.03.92

Una boda serbia, que, como es costumbre entre muchos pueblos de los Balcanes, se celebra con profusión de banderas nacionales, puede convertirse en el detonante de una explosión bélica capaz de sumir a los Balcanes en un baño de sangre. Como si de un terrible augurio se tratara, se celebraba a poco más de cien metros del puente de Gavrilo Princip, lugar donde el joven de este nombre asesinó el 28 de junio de 1914 al archiduque de Austria, Francisco Fernando, y encendió así la mecha para el estallido de la Primera Guerra Mundial, en la que sucumbieron millones de seres humanos junto al viejo orden continental. Eran las cuatro de la tarde. Los contrayentes habían tenido la extraña idea de celebrar el banquete en un restaurante en pleno bazar, en la parte vieja de Sarajevo, totalmente musulmana.
Cuando el cortejo entraba en el local con sus banderas y sus armas, siempre dispuestas para disparar al aire en señal de alegría ,como manda la tradición, se produjo un enfrentamiento con tres individuos también armados que después han sido identificados como dos musulmanes y un croata. Hubo varios disparos. La noticia de la muerte de los serbios corrió como un reguero de pólvora y sólo tres horas después la comunidad serbia había sacado a todos sus hombres a las calles fuertemente armados.
Al menos tres musulmanes murieron después por disparos de estos comandos. Pronto las milicias musulmanas y croatas erigieron sus propias barricadas para proteger sus barrios e hicieron su aparición en Sarajevo, para apoyar a sus hermanos de fe, grupos armados de musulmanes del Sanchak de Novi Pazar, una región de Serbia conocida por la fiereza de sus luchadores y su odio a los serbios.

Las ráfagas de ametralladoras se adueñaron de la madrugada del domingo y continuaron durante todo el día. Los ciudadanos de Sarajevo esperaban ayer la caída de la noche con terror y la práctica certeza de que los muertos del día anterior no eran sino los primeros.

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