miércoles, 12 de abril de 2017

MILES DE BOSNIOS DESAFÍAN PACÍFICAMENTE LA REBELIÓN SERBIA CONTRA LA INDEPENDENCIA

Por HERMANN TERTSCH
El País,  Sarajevo, 03.03.92

Miles de ciudadanos de la capital de Bosnia-Herzegovina desafiaron ayer desarmados la rebelión de grupos armados serbios en las calles de Sarajevo y lograron, junto a una amplia solidaridad internacional, impedir por el momento el estallido de una guerra que se presumía inminente. Estos dos factores impusieron a las nueve de la noche de ayer un pacto que frenaba el levantamiento armado de parte de la comunidad serbia de Sarajevo contra el voto afirmativo del referéndum sobre la independencia de esta república ex yugoslava. Sin armas, hombres, mujeres y niños musulmanes, croatas y serbios urbanos, movidos por la defensa de la integridad y soberanía de Bosnia-Herzegovina, bajaron de sus barrios en las laderas de los montes a las riberas del río Miljacka tras escuchar las noticias sobre la violenta disolución de una manifestación pacífica por parte de guerrilleros serbios y reservistas del Ejército federal. Durante la represión murió por disparos de francotiradores una persona y al menos otras tres resultaron heridas. Los choques étnicos en Bosnia han causado 12 muertos desde el fin de semana.

UN PACTO DEL GABINETE DE CRISIS CON LOS SERBIOS EVITA UN BAÑO DE SANGRE EN BOSNIA-HERZEGOVINA

El acuerdo del gabinete de crisis de la presidencia de la república de Bosnia-Herzegovina con el partido serbio mayoritario, el Partido Democrático Serbio (PDS), logrado cuando el baño de sangre parecía inminente, dispuso el levantamiento de las barricadas que durante veinticuatro horas dejaron acorraladas y prisioneras a Sarajevo y otras ciudades de Bosnia-Herzegovina. Aunque las ráfagas de ametralladora seguían oyéndose esta madrugada en Sarajevo, el peligro crítico del estallido inmediato de la guerra parecía neutralizado al menos por el momento. La república central yugoslava en que conviven musulmanes y serbios y croatas, se hallaba a media tarde al borde de una guerra interétnica total tras la insurrección serbia contra el voto favorable a la secesión de Yugoslavia en el referéndum celebrado durante el fin de semana. Sarajevo quedó paralizada y cercada por barricadas defendidas por serbios fuertemente armados después de que en la tarde del domingo se produjeran varios enfrentamientos armados entre miembros de esta comunidad y musulmanes bosnios con un balance de al menos cuatro muertos. Tras una noche de violentos tiroteos ayer la ciudad amaneció prácticamente desierta en la que un sepulcral silencio era interrumpido con frecuencia por ráfagas de ametralladoras.

Conflicto interétnico
"Temo que ya es tarde para evitar una guerra interétnica y religiosa", declaraba ayer el líder de la rebelión, Radovan Karadzic, desde Belgrado, donde se hallaba con su mentor, el presidente de Serbia, Slobodan Milosevic. Karadzic amenazó también a la comunidad internacional con que "cualquier tipo de reconocimiento de la independencia de Bosnia-Herzegovina haría arder Yugoslavia, haría arder los Balcanes".
También llegaron a Sarajevo noticias alarmantes sobre los primeros enfrentamientos directos entre musulmanes y serbios en Bihac y las ciudades de Doboj y Foca se hallaban también cercadas por grupos armados de serbios. Todas las partes implicadas coinciden en que la guerra en Bosnia-Herzegovina sería un baño de sangre de inconcebibles dimensiones en Europa y haría parecer a la cruel guerra en Croacia como una mera riña juvenil.
Grupos armados de serbios por un lado y musulmanes y croatas por el otro patrullaron ayer sus barrios en Sarajevo en estado de gran excitación. Comandos musulmanes anunciaban su decisión de "limpiar Sarajevo" de las barricadas serbias si estas no habían sido levantadas al caer la noche.
La presidencia de Bosnia-Herzegovina reunida en sesión de emergencia hizo un llamamiento a la calma y la convivencia pacífica y anunció su voluntad de perseguir a los autores de la muerte de dos serbios en una boda el domingo que fue el detonante de la insurrección.
El Partido Democrático Serbio, mayoritario entre los serbios, emitió, sin embargo, poco después un ultimátum con un catálogo de condiciones que fue calificado de "práctica declaración de guerra" por los observadores y miembros de la mayoría musulmana. En él pedía la paralización de todo paso hacia la independencia en favor de la cual votó en referéndum en torno al 60% del censo, según resultados aún provisionales.
El rayo de esperanza a que se aferraban ayer los ciudadanos de Sarajevo estaba en la reacción internacional contra el levantamiento, con la consiguiente presión sobre el presidente serbio Slobodan Milosevic y su obediente líder en Bosnia, Radovan Karadzic, así como en la dura crítica al levantamiento serbio por parte de Miodrag Kukarijac, comandante en jefe del ejército serbio-federal, en la segunda región militar que es Bosnia, que lo calificó de "puro bandidismo". Esto ya parecía indicar que el ejército no se uniría a las fuerzas serbias como hicieron en la similar rebelión de los serbios en Croacia.
Los líderes del levantamiento serbio exigían además la disolución del gabinete de crisis de la presidencia, el cese de los responsables del Ministerio del Interior y de la televisión y la detención de los responsables del incidente en la boda que, según el PDS, están siendo protegidos por las autoridades.

Reforma ministerial
Finalmente, las barricadas fueron levantadas gracias a un acuerdo según el cual la presidencia otorga un canal de televisión al PDS y reformará el Ministerio del Interior, pero omite toda referencia a la suspensión de todos los pasos hacia la independencia exigida por el PDS horas antes.

Los observadores internacionales fueron evacuados por aire a Belgrado en una operación dirigida por el Ejército federal. "La situación es muy tensa, pero nadie debe intentar salir atravesando las barricadas de gente armada, sería un suicidio", había advertido ayer el jefe de la misión comunitaria en Bosnia-Herzegovina, el irlandés Colm Doyle.

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