Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
02.03.92
Unos 420.000 montenegrinos estaban convocados ayer a las
urnas para apoyar el plan de las autoridades de Titogrado de unirse a Serbia en
la constitución de la nueva Yugoslavia. Hacia las cuatro de la tarde
de ayer, más del 50% de los electores había acudido a las urnas para
pronunciarse sobre su deseo de seguir formando parte de una federación
yugoslava con la república de Serbia. Con una pregunta que insistía en la
soberanía de Montenegro, la convocatoria de ayer intenta impedir que el
creciente malestar entre los montenegrinos sobre su sumisión total a la
política de Belgrado afecte negativamente al resultado final.
"¿Quiere usted que Montenegro sea una república
soberana que un régimen de igualdad con otras esté integrada en
Yugoslavia?". La oposición ha llamado al boicoteo de este referéndum por
considerarlo una farsa. El presidente montenegrino, Momir Bulatovic, amenazó
con dimitir si no vence el voto afirmativo, lo que, sin embargo, es muy
improbable.
Al mismo tiempo se pregunta a los ciudadanos si quieren que
la capital vuelva a adoptar su nombre histórico de Podgorica y se desprenda de
su actual nombre en honor del padre de la Yugoslavia socialista losip Broz,
Tito.
Tras la llegada de Slobodan Milosevic al poder en Serbia,
uno de sus primeros pasos fue derribar en su "revolución
antiburocrática" al poder existente en Titogrado y encumbrar a hombres
como Momir Bulatovic y Branko Kostic, que le han sido desde entonces ciegamente
leales. Tan sólo en los últimos meses, con los reveses sufridos por Milosevic
en el terreno internacional, Bulatovic ha intentado distanciarse algo del líder
serbio y paliar la sensación de sumisión incondicional al poder serbio.
En todo caso, el sí en el referéndum es absolutamente
imprescindible para los planes de Serbia de establecer una continuidad de
Yugoslavia, aunque sólo sea compuesta por dos repúblicas.
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