Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
01.02.92
El Parlamento de la República de Bosnia-Herzegovina ha
decidido retirar a sus representantes en las instituciones federales
yugoslavas. Macedonia, que como Bosnia-Herzegovina ha solicitado el
reconocimiento internacional de su independencia y soberanía, había tomado esta
medida hace ya dos semanas. La decisión del Parlamento de Sarajevo -compuesto
por la mayoría musulmana y la minoría croata tras el abandono del mismo por
parte de los diputados serbios- supone un nuevo revés para los intentos del
presidente serbio, Slobodan Milosevic, de crear una Miniyugoslavia que se
erija en sucesora del derecho internacional de la antigua Federación de
Yugoslavia. Aunque los serbios de Bosnia en las instituciones federales no
obedezcan la orden, la legitimidad de éstas como órganos federativos yugoslavos
es ya nula.
Milosevic necesita evitar el reconocimiento internacional de
Macedonia y Bosnia-Herzegovina, Sin estas repúblicas, su proyecto yugoslavista
es inviable, y el último aliado de Serbia, la República de Montenegro, habría
de pedir asimismo el reconocimiento, como, por exclusión, Serbia.
Entonces, las repúblicas soberanas que lo deseasen podrían
formar una confederación de Estados. Paradójicamente, esta solución, aunque con
todas las repúblicas ex yugoslavas, fue propuesta insistentemente por Croacia y
Eslovenia antes del comienzo de la guerra en julio y rechazada por Milosevic.
Croacia y Eslovenia no formarán ya parte de ninguna manera de esta
confederación.
Adiós a la 'Miniyugoslavia'
El fracaso de las presiones de Belgrado para mantener
una Miniyugoslavia que englobara todas las regiones con población serbia
plantea de nuevo la posibilidad de un estallido de la violencia, que podría
producirse durante el referéndum que el Parlamento musulmán-croata ha convocado
en Bosnia-Herzegovina para los próximos 29 de febrero y 1 de marzo con objeto
de cumplir las condiciones para el reconocimiento internacional de la
república.
La minoría serbia en Bosnia ha anunciado que boicoteará el
referéndum, y su líder, Karadzic, advirtió que la secesión de esta república de
Yugoslavia "supondrá la guerra". Sin embargo, en medios comunitarios,
musulmanes y croatas moderados se asegura que es la división de
Bosnia-Herzegovina, que negocian en secreto sectores gubernamentales croatas
con Belgrado, la que haría inevitable la guerra.
Estas fuentes creen que sólo el reconocimiento internacional
de Bosnia-Herzegovina en sus actuales fronteras puede impedir este proceso y
hacer posible después su confederación con Serbia y Montenegro.
La otra pieza ya desencajada en la estrategia serbia es
Macedonia. No fue reconocida por la Comunidad Europea el 15 de enero por el
veto impuesto por Grecia, que dice temer futuras reivindicaciones territoriales
sobre su región macedonia.
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