Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Travnik
El País Viernes,
07.08.92
Visten de negro de los pies a la cabeza y lucen una insignia
verde con una oración del Corán. Llegan de Bahrein, Arabia Saudí, Argelia,
Turquía, Túnez, e incluso entre ellos figuran conversos holandeses. Son
combatientes islámicos que luchan en Bosnia junto a sus hermanos musulmanes
contra el enemigo serbio.
El enviado especial de EL PAÍS los ha visto en la localidad
bosnia de Travnik y ha hablado con Mohamed Suffiel Tafi, un dentista sirio que
coordina la llegada de gran parte de estos brigadistas internacionales.
"Son entre cien y mil", señala, "pero pronto serán muchos más".
"Los Gobiernos islámicos no han hecho nada para poner
fin a la matanza" de los bosnios a manos de las milicias y el Ejército
serbio, señala Tafi. El ministro de Exteriores de esta república de la antigua
Yugoslavia pedía ayuda en Teherán al régimen islámico iraní y aseguraba que la
guerra de Bosnia-Herzegovina ha causado ya más de 50.000 muertos.
El aeropuerto de Sarajevo, último bastión en
Bosnia-Herzegovina de las fuerzas de pacificación desplegadas por Naciones
Unidas, sufría anoche uno de sus peores bombardeos en un nuevo intento de los
aliados croatas y musulmanes por romper el cerco a que está sometida la
capital.
Confirmada la existencia de los campos de detención en la
antigua república yugoslava, a los que han tenido acceso dos equipos de
televisión británicos, Estados Unidos anunció anoche que establecerá relaciones
diplomáticas plenas con Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina.
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