Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Martes,
04.08.92
El presidente Franjo Tudjman y su partido, la Comunidad
Democrática Croata (HDZ), lograron una rotunda victoria en las primeras
elecciones presidenciales y legislativas celebradas en Croacia desde su
reconocimiento como Estado independiente europeo. Tudjman, criticado por su
estilo autoritario y su populismo nacionalista, demostró que domina a las
tendencias liberales de centro e izquierda y a la extrema derecha, que buscaba
votos en la guerra. Su victoria es la de quienes desean que la ONU mantenga los
cascos azules en Croacia, ocupada en parte por los serbios.
Con el 91% de los votos escrutados, según resultados
considerados definitivos, Tudjman fue reelegido sin necesidad de acudir a una
segunda vuelta. El HDZ logró el 42,6% de los votos y, gracias al sistema mixto
mayoritario proporcional, contará muy probablemente con una sólida mayoría
absoluta, prácticamente idéntica a la del 57% de los escaños que ostentaba en
la pasada legislatura. El principal rival de Tudjman en la lucha por la
presidencia Drazen Budisa, del Partido Social Liberal (HSLS), sólo logró el
22%. La que fuera líder de la primavera croata de 1971, Savka Dabcevic-Kucar,
fracasó como ha sucedido con los dirigentes reformistas en otros países ex
comunistas, y solo alcanzó el 6,9%.
El ultraderechista Dobrislav Paraga, del que se temía
pudiera capitalizar la frustración de los croatas por el hecho de que un tercio
de su territorio sigue ocupado por fuerzas serbias, fracasó estrepitosamente al
quedar en el 5,1 % de los votos. El 6,9% alcanzado por su Partido del Derecho
desmiente los augurios de la creciente popularidad del fascismo en Croacia y
contrasta con el 30% que su homólogo serbio, Vojislav Seseli, consiguió en las
pasadas elecciones en Serbia.
Limpieza étnica
La nueva mayoría absoluta del HDZ en el Parlamento garantiza
el mantenimiento de la política de Tudjman de no cuestionar la presencia de las
tropas de las Naciones Unidas en las regiones ocupadas por las fuerzas serbias,
atacada desde distintos ángulos por todas las fuerzas de la oposición. Éstas
consideran que los cascos azules no sólo no han evitado la política de limpieza
étnica de los serbios en estas regiones, sino que perpetúan la suspensión de la
soberanía croata sobre las mismas. El Partido Social-Liberal (HSLS), de Drazen
Budisa, y el Partido Popular (HNS), de Dabcevic-Kucar, que demandaban una
revisión de los acuerdos que llevaron a este despliegue de los cascos azules
han quedado, con el 18,31% y el 7,1%, respectivamente, lejos de poder imponer
sus criterios.
El ultraderechista Partido del Derecho, de Paraga, que ha
basado su campaña en la declaración formal de guerra a Serbia y la continuación
de la misma hasta su conclusión con la toma y destrucción de Belgrado, ha sido
reducido a la marginalidad.
Tudjman y su partido, que habían impuesto una ley electoral
con numerosas lagunas, vencieron con tal rotundidad que la tentación de
denunciar fraude se hizo ociosa. Las elecciones en países extranjeros para los
emigrantes croatas, que permitían el voto con una mera identificación como
originario de Croacia, no han sido siquiera contabilizadas en estos resultados,
que otorgan una victoria sin paliativos al poder actual.
Por otra parte, la creación de distritos electorales que
primaban al medio rural, en una clásica reacción de miedo al electorado urbano,
se ha revelado como innecesaria, ya que, incluso en Zagreb y Split, Tudjman y
su partido han logrado la mayoría. Algunos distritos electorales rurales tenían
menos de 9.000 electores, mientras en algunas ciudades eran más de 90.000.
Las protestas por irregularidades llegadas a la Comisión
Electoral Central son de menor entidad, según fuentes de este organismo responsable de la vigilancia de los comicios.
Tudjman se impuso con una estrategia electoral que lo
presentaba como artífice de la realización del sueño croata de la
independencia. Frente a sus rivales políticos, que le responsabilizaban de que
un tercio del territorio de Croacia se halle todavía ocupado por las fuerzas
serbias, el HDZ presentó a Tudjman como el responsable de que dos tercios del
territorio fueran "liberados" y de delegar en los organismos internacionales
y, ante todo en la ONU, la liberación del resto.
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