Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
03.08.92
La intervención internacional armada contra las fuerzas
serbias en Bosnia-Herzegovina, que las autoridades de Sarajevo consideran
imprescindible para poner fin a las matanzas y a las oleadas de refugiados en
movimiento hacia Centroeuropa, no requeriría la presencia de un solo soldado
extranjero sobre suelo bosnio. El miedo a involucrarse en una guerra de
guerrillas y atentados es el principal argumento de la comunidad internacional
para no utilizar la fuerza contra las guerrillas serbias aun después de
identificarlas como agresoras.
El croata Stjepan Kljuijc y el musulmán Eyup Ganic, miembros
de la presidencia bosnia, coinciden, en declaraciones a EL PAÍS, en que la
neutralización desde el aire de las baterías artilleras serbias en torno a
Sarajevo y otras ciudades bosnias y de los aeropuertos bajo control serbio en
Bosnia y en Serbia sería suficiente para aliviar la dramática situación.
Esta tarea podría ser asumida por aviones de la VI Flota
norteamericana y otras fuerzas internacionales bajo mandato de la ONU. Después,
y con el espacio aéreo bajo control de la alianza internacional, los
helicópteros podrían lanzar con paracaídas víveres a las localidades en que el
hambre, la falta de medicamentos y la desesperación son más agudos, tales como
Gorazde.
Si estas acciones no indujeran a la guerrilla serbia a
concluir con sus ataques sobre la población civil bosnia, Kljuijc y Ganic
solicitarían el envío de armas "para que los bosnios se puedan defender
por sí mismos".
Kljuijc recordó que Churchill decidió durante la II Guerra
Mundial enviar armas a los partisanos yugoslavos para combatir a los invasores
alemanes, y que hoy Europa asiste impasible, dice, a la aplicación de los
mismos métodos nazis por las fuerzas de Radovan Karadzic.
La Cruz Roja ha confirmado la existencia de campos de
concentración en las zonas de Bosnia bajo ocupación serbia.
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