Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
31.08.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Las fuerzas leales a la presidencia de Bosnia-Herzegovina,
partidarias de la integridad territorial de la república, han iniciado una ofensiva
política para impedir que la cantonalización que la comunidad internacional
quiere imponer a este joven Estado se lleve a cabo siguiendo criterios étnicos
y se convierta así en una vía hacia la división de la república entre sus dos
vecinos, Serbia y Croacia. El resultado más inmediato de la Conferencia de
Londres ha sido que todos los contendientes han vuelto a sus capitales con la
certeza de que la comunidad internacional está decidida a imponer la
cantonalización de Bosnia-Herzegovina. Los mediadores internacionales parecen
considerarla ya como la única fórmula capaz de apaciguar a las fuerzas serbias
e impedir que la guerra continúe, se extienda y multiplique los problemas que
produce.
El Gobierno de este Estado miembro de la ONU ha sido finalmente convencido de que no puede esperar ni ayuda militar ni la defensa
internacional de un Estado multiétnico y centralizado. Por ello, el Gobierno
bosnio y las fuerzas croatas leales al Estado de Bosnia-Herzegovina parecen
haber logrado un acuerdo para acudir a las conversaciones de Ginebra con un
concepto de cantonalización que difiere radicalmente del defendido por las
fuerzas serbias, que éstas basan en la homogeneización étnica.
En una reunión celebrada el sábado en la localidad
herzegovina de Medgugorje, la dirección del musulmán Partido de Acción
Democrática (SDA) y mandos de la Comunidad Democrática Croata (HDZ) de
Bosnia-Herzegovina firmaron un acuerdo para la constitución de cuatro cantones,
como unidades constitucionales del Estado. La reunión se celebró a espaldas del
líder radical croata herzegovino, Mate Boban, partidario de la división étnica
que propugnan las fuerzas serbias de Radovan Karadzic.
Los cuatro cantones contarían con predominancia de una
etnia, pero con una población mixta. Los cantones serían: Sarajevo-Zeruca, de
mayoría musulmana; Tuzla-Doboj, de mayoría musulmana; Mostar-Travnik, de
mayoría croata, y Banja Luka-Bihac, de mayoría serbia. Si la comunidad
internacional descartara esta propuesta en favor de la cantonalización por
criterios étnicos quedaría en evidencia que favorece la aceptación de las
conquistas territoriales serbias y, por extensión, la limpieza étnica impuesta
por Karadzic.
Esta nueva propuesta supone una garantía de supervivencia
del Estado de Bosnia-Herzegovina. El cantón de Tuzla-Doboj quedaría interpuesto
entre Serbia y el cantón de mayoría serbia de Banja Luka y rompería así el
corredor que garantiza la continuidad territorial desde Serbia hasta la
Krajina, imprescindible para la Gran Serbia que, a la postre, es el objetivo de
aquellos que propugnan la cantonalización étnica.
Es difícil pensar que, con su fuerza intacta, su control
sobre el 70% de Bosnia y convencidos de que la comunidad internacional acatará
la cantonalización étnica, los líderes serbios vayan a aceptar este plan. Las
posibilidades de que esta idea prospere dependerán de la actitud internacional.
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