Por HERMANN TERTSCH
El País, Bratislava,
02.06.92
Las elecciones amenazan con dar paso a la ruptura del Estado
Checoslovaquia es el segundo Estado surgido tras la I Guerra
Mundial que toca a su fin en su actual forma. Con las elecciones del viernes y
el sábado comienza la cuenta atrás para la disolución del Estado fundado por
Thomas Garrige Masaryk. Como la fenecida Yugoslavia, Checoslovaquia sufrió poco
después de su invención y fundación, en 1918, las tensiones entre los pueblos
que la componen por afrentas o imposiciones, reales o supuestas, de la nación
con supremacía.
Como hizo Croacia en Yugoslavia, durante la II Guerra
Mundial, Eslovaquia utilizó la ocupación del resto del país para fundar un
Estado nacional tolerado por los nazis. Fenecido ya el régimen comunista, que
al igual que en Yugoslavia impuso la "hermandad entre los pueblos",
los eslovacos están decididos a poner fin tras estas elecciones a una
federación que consideran que prima los intereses checos. Todos los partidos
eslovacos, desde los ex comunistas reconvertidos del Partido Democrático de
Izquierdas a los nacionalistas radicales del Partido Nacional Eslovaco,
coinciden en que la actual federación checo-eslovaca es improlongable por
contraria a los intereses de Eslovaquia.
Unos, como los ex comunistas y la socialdemocracia del que
fuera líder de la Primavera de Praga, Alexander Dubcek, abogan por una revisión
sustancial de las competencias federales, reduciéndolas al mínimo: Defensa y
una política económica que permita el mantenimiento de un espacio económico
común. Otros, como el Partido Nacional Eslovaco (SNS) o el Movimiento
Cristianodemócrata (SKDH), quieren liquidar lo antes posible sus vínculos
institucionales con la república checa y ser el próximo Estado soberano e
independiente que surge del terremoto político que sacude Europa desde el fin
de la guerra fría.
El que ya se perfila como gran triunfador de estas
elecciones, Vladímir Meciar, líder del Movimiento para una Eslovaquia
Democrática (HZDS), ha demostrado ser un genio de la indefinición. Primer
presidente de Gobierno democrático tras la revolución de noviembre de 1989 como
líder del movimiento Público contra la Violencia, homólogo del Foro Ciudadano
checo, fue derribado por su propio partido y la Democracia Cristiana del actual
primer ministro, Jan Carnogursky, acusado de "incapacidad y
corrupción".
Su forma autoritaria de gobierno y su populismo nacionalista
habían molestado a sus compañeros e irritado a Praga. Sin embargo, su cese y
acusaciones sobre su supuesta colaboración con la policía política (StB) del
régimen comunista, fomentadas por sus adversarios, le hicieron cosechar una
inmensa popularidad que le ha convertido en el virtual líder nacional eslovaco
ya antes de pasar por las urnas.
Marea democrática
Meciar es uno de esos políticos surgidos de la marea
democrática del este de Europa que dicen un día lo contrario a lo que
aseguraban en la víspera. Ha conjugado con habilidad los sentimientos
nacionalistas con un mensaje económico intervencionista que llega con éxito a
la población de Eslovaquia. Esta república es, por su estructura social e
industrial, la mayor víctima del tratamiento de choque económico de
los ultraliberales que rodean al hombre fuerte en la república checa
y previsible vencedor allí, el ministro de Finanzas y líder del derechista
Partido Democrático Ciudadano, Václav Klaus. Eslovaquia tiene, con el 12%, tres
veces más parados que Bohemia y Moravia. La industria pesada, concentrada por
el régimen comunista en Eslovaquia, sufre una crisis estructural que con la
política de Klaus sería terminal. Las reformas han separado ya a las dos
repúblicas hasta un punto de no retorno. En la república checa cuajan las
reformas, y en la eslovaca cunde la pobreza y la desesperación.
Las victorias de Klaus y Meciar, en Bohemia y Moravia el uno
y en Eslovaquia el otro, acelerarán la ruptura de Checoslovaquia, aseguran
todos los interlocutores en Bratislava. Muchos creen que estos dos personajes
son tan incompatibles como lo son ya los intereses de las dos repúblicas.
Dicen que no hay denominador común que pudiera salvar
siquiera una confederación de Estados soberanos, fórmula a la que recurre
Meciar cuando no pide la independencia total y anuncia la reactivación de la
industria de armamento o el despliegue del Ejército contra la minoría húngara
en el sur de Eslovaquia. Las futuras relaciones entre estas dos repúblicas
dependen de la correlación de fuerzas de los nuevos Gobiernos.
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