Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
27.05.92
El Hotel Ritz de Madrid fue ayer escenario de una cita
histórica. El ex rey Simeón de Bulgaria y el actual presidente, Yeliu Yelev,
ambos jefes de Estado -uno, en su tiempo, por la ley hereditaria de la
monarquía; otro actualmente, por la electoral-, fraguaron un "pacto de
Estado" para la estabilización democrática de su país, en plena lucha por
liquidar los lastres de una dictadura comunista de nueve lustros y superar la
ruina económica, social y moral resultante. Las dos Bulgarias pactaban ayer en
Madrid su reconciliación nacional.
El ex rey Simeón y el presidente de Bulgaria, Yeliu Yelev,
enfrentados en un largo conflicto de declaraciones, acuñaron ayer en una hora
de conversaciones en el hotel madrileño, fórmulas de cooperación para integrar
a Bulgaria en el concierto internacional de naciones tanto económico como
político. "Ha sido un diálogo cordial, pragmático y positivo",
declaró el ex soberano tras el encuentro. "El presidente [Yelev] tiene el
pragmatismo que requiere actualmente el país". Yeliu Yelev, cuya base
electoral está compuesta en gran parte por republicanos irredentos, rindió ayer
honores al único antiguo monarca en el exilio procedente de los países ex
socialistas del Este de Europa que parece tener alguna posibilidad de asumir un
papel de árbitro de la transición.
Tras la reunión, los periodistas búlgaros llegados a
Madrid se avalanzaron sobre Simeón de Bulgaria, ignorando por completo al
presidente que abandonó rápidamente el hotel camino del aeropuerto. Simeón, con
un impecable búlgaro, pese a haber salido del país en 1946, cuando tenía apenas
nueve años, explicó que espera de sus compatriotas, ante todo, "trabajo,
trabajo, trabajo" para salir de la situación creada por el régimen
fenecido.
Cordura y pragmatismo
Sin embargo, reconoció "cordura y pragmatismo" a
la actual clase política de su país y se mostró muy conciliador con el
presidente Yelev, que capea actualmente una crisis institucional muy seria.
Simeón de Bulgaria quiso ayer quitar relieve al enfrentamiento entre
partidarios de los dos sistemas de Estado. "No hablamos sobre la
restauración de la monarquía. Teníamos otras prioridades, en el terreno político
y económico. No hay que precipitar nada. En su momento se plantearán las
cuestiones de legitimidad".
Yelev había criticado durísimamente al Rey Simeón en una
entrevista concedida a EL PAÍS el pasado mes de febrero, y descalificó a la
dinastía como colaboradora de la Alemania fascista durante la II Guerra
Mundial.
Ayer, colaboradores del presidente de la república, en la
antesala del lugar de la reunión, insistían en sus críticas al ex rey. Éste,
sin embargo, se mostró muy conciliador y no excluyó su apoyo al actual jefe del
Estado en los esfuerzos por estabilizar la situación institucional en Bulgaria,
sacudida por luchas internas en la Unión del Frente Democrático, partido
mayoritario en el Gobierno.
El dilema entre monarquía o república no ha sido superado
por la nueva constitución y el retorno de Simeón como jefe del Estado es una de
las hipótesis a debate político en el país balcánico. Las declaraciones de
Yelev a EL PAÍS, ampliamente difundidas en Bulgaria, habían abierto nuevos
enfrentamientos entre partidarios y adversarios de la monarquía.
Colaboradores del presidente negaron en un principio sus
descalificaciones de la monarquía. Finalmente, por vías extraoficiales, Yelev
reconoció que perdió los nervios ante la insistencia de preguntas sobre la monarquía,
cuya popularidad en Bulgaria cada vez es mayor.
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